domingo, 6 de enero de 2013

Para Ademir (Guillermo Meza)









Una bala nunca debió haber llevado tu nombre
Los nombres no tienen balas sino mariposas
El cobarde apretó el gatillo y perforó tu cráneo
Volaron los murciélagos en la seda de la memoria
La noticia llegó con tu cadáver disuelto
Sentí que un cuchillo me lamía la frente
Recordé tu sonrisa levitando entre diamantes
Me llamó mi hermana diciéndome la tragedia
Estar lejos es soportar las sombras
Me quedé muerto sabiéndote asesinado
No puedo con esta rabia de caracoles verdes
No entiendo por qué pasan las cosas
Me ahoga la lágrima donde levita la montaña
Para ti son estas palabras de hielo
No sé si me escuchas en esta sábana de nubes
Pero quiero que sepas que acá sigues siendo
No aguanto el dolor de Paulina por tu muerte
En la niebla tu nombre es un paisaje ciego
Eres el templo en que los pájaros sueñan
Tu recuerdo es un venado de ceniza iluminada
De tu ausencia construimos la piel del día
Nunca faltarás en nuestra cena de primos
Tu epitafio es el amor en que nos bañas de flores
La vida es un siglo de minutos solares
Eres el recuerdo en el que nunca te olvidamos.

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