domingo, 3 de noviembre de 2013

Padre Muerto




Te encontraron muerto en el baño. Tenías el cuerpo como un diamante bajo el agua. Nadie estaba contigo en la última luciérnaga del bosque. Sólo tu sombra alumbró las lámparas del cielo. Me dijeron que estabas mal y que te apareciste un día antes presagiando tu camino. Me quedé como un niño adentro de un árbol. Moriste solo, sin que una mano trazara sobre tu frente el valle de los santos óleos. Estabas desnudo, me dijeron, y es que así es la muerte de los héroes: desnuda. Yo no sabía qué pensar, pensaba que la muerte era un lagarto que vomitaba el cuerpo y lo devolvía a las sábanas del tiempo. Pero sucede que no es así. Sucede que moriste con el hocico de un perro ladrando hacia ninguna parte. Ya no podías con el alcohol, lo entiendo ahora que los días se disfrazan de brujas. Moriste porque el mundo te enseñó a morir en vida. Eres el griego sabio que dibuja esculturas en el aire. Eres todo lo que encuentro en cada objeto sin nombre. Eres más que estas palabras pronunciando tu epitafio en la pradera nocturna. Y cuando la noche me viste con tu piel, siento que tú eres yo mismo, siento que yo soy tú. Siento que mi vida es tu muerte transcurriendo…



* (21 /julio/ 2007)

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