sábado, 19 de mayo de 2012

El nevado silencio de tu carne




El nevado silencio de tu carne



El nevado silencio de tu carne,
despojada blancura que inventa
otra piel en mi cuerpo,
bosque impalpable de murmullos.

Tu voz salvaje me protege,
delgada y oscilante,
como el canto de los pájaros
alrededor de la niebla.

Eres la flor que detecta la piedra intangible de la noche,
la flor que se arquea y derrama
su sangre en el musgo del horizonte.

Tus ingles sostienen mi voz con su alfombra
y desprenden el vuelo hacia mi lengua de humo. 

Levantas las ruinas de mis paisajes muertos
sembrando campanas en las cenizas del hambre.

Nuestras bocas palpitan entre la herida y el cielo
y ahorcan la penumbra en un beso de plata.

Eres la nieve que suena bajo mi nombre.

En tus manos me fundo
como una huella sin tiempo.


(o. pirot, inédito)

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