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jueves, 21 de diciembre de 2017
"Manjar en balanza", sobre el libro Pan impuro de Blanca Morel
En esta entrada comparto el enlace a la reseña que escribí sobre "Pan impuro", el nuevo poemario de Blanca Morel y que publica el diario Infolibre en su sección de Diablos Azules.
Aquí el enlace: Manjar en balanza, sobre Pan impuro de Blanca Morel
martes, 25 de octubre de 2016
Crítica de Bestimenta en la revista Transtierros
Aquí comparto un texto que el poeta y artista visual mexicano Ramón Peralta publica en la revista Transtierros y que se ocupa de hacer una crítica sobre mi poemario BESTIMENTA analizando el concepto de lo animal desde distintas vertientes. Muchas gracias a ambos por el tiempo y espacio dedicados. (Para leer la crítica hacer click en el siguiente enlace)
RAMÓN PERALTA. EL DÍA EN QUE LA HISTORIA NATURAL ENCUENTRA A LA POESÍA SENTADA SOBRE UNA TORTUGA
***
viernes, 1 de abril de 2016
Entrevista "Esto no es Berlín"
Aquí comparto la entrevista que me hicieron los detectives-editores de "Esto no es Berlín", sello editorial que ya está cocinando la nueva edición de mi poemario "Bestimenta". Aquí comparto cosas de la vida, de la poesía y de mi triciclo azul...
Para leer la entrevista hacer click en este enlace: Entrevista Esto no es Berlín
viernes, 19 de febrero de 2016
Entrevista "Proyecto Genoma Poético"
Es un placer y un honor formar parte de las más de 100 entrevistas que lleva a sus espaldas "Proyecto Genoma Poético". Aquí, pinchando en el enlace, les comparto la entrevista que me hicieron:
martes, 13 de octubre de 2015
Nadie
Uno de mis primeros poemas titulado “Nadie” ha servido como ingrediente de inspiración al escritor mexicano Ramón Ortega para uno de sus textos filosóficos en los que se adentra a desentrañar el concepto inefable del amor. Un placer formar parte de esa búsqueda. A continuación dejo el enlace a dicho artículo:
http://revistatarantula.com/sobre-el-amor-o-eso-que-llamamos-amor/
martes, 31 de diciembre de 2013
2013: Eros en mí
La experiencia del
amor puede equipararse a la del sol desangrándose sobre el mundo. Ángel sin
peso que va ensanchando su piel para revelar la desnudez de las cosas. El amor,
como la luz, despierta todo lo que toca. El amor, como la luz, entierra su
llagas en el tiempo sin menospreciar el vértigo de la hormiga o
la delicadeza del polvo. Alumbra sin esperar recibir. Nos concede la sombra para reconocer
nuestros abismos. Nos barniza de milagro para sostener por dentro la vida. Nos disuelve para habitar la orilla en la que
nos descubrimos en otro ser. Intercambio de visiones que anulan la realidad y
nos ofrece los goznes de lo hasta entonces oculto. Alquimia de la carne que
agota nuestras ambiciones y nos muestra
la humildad con la que el aire barre los pájaros. No sabría responder a la pregunta de por qué
hemos nacido y
por qué estamos aquí. Pese a ello, sí que puedo decir el por qué quiero estar
en donde estoy: por el simple hecho de experimentar el amor. Desde
Aristófanes hasta Rilke y más, el amor
no ha dejado de vacilar y disfrazarse bajo el concepto de lo intransitivo, lo
incompleto, lo animal, lo carnal, lo demoníaco, lo enfermo, lo milagroso. La
experiencia del amor, sin embargo, sólo puede decirse a través de sí misma y
revelarse como única en cada ser. Este último día del 2013 (el tiempo de eros)
me despido agradeciendo al universo el que, hace unos meses, me haya bautizado
con su rayo singular y fulminante para poder experimentar la fuerza cósmica y
existencial por la que quiero más que nunca estar vivo. Y también me despido
agradeciéndole a “ella” por darnos la oportunidad de hilvanar juntos el cuerpo
del amor.
Pd.- “Nada da más
fuerza que saberse amado”. Goethe
lunes, 28 de octubre de 2013
La herencia
A mi hermana y a mí, mis padres nos heredaron 2 tumbas justo en el lugar en donde ellos ahora yacen. Lo hicieron porque querían que estuviéramos juntos cuando nuestros huesos se cubrieran con la osamenta submarina del cementerio. Ahora, a pesar de cualquier imprevisto, mi hermana y yo podemos vivir tranquilos: ya tenemos donde caernos muertos.
jueves, 11 de abril de 2013
La poesía donde no (III)
Estoy leyendo un libro sobre
Religiones Mistéricas y me he encontrado con este párrafo que me ha puesto a
temblar:
“En la antigua Galia existían
unos sacerdotes que se hacían llamar druidas. Los druidas provenían de la
cultura celta y realizaban múltiples prácticas y sacrificios, todo ello con un
hermetismo digno de cualquier religión mistérica. Entres esas prácticas, la más
llamativa era aquella en la que recolectaban el muérdago: un sacerdote subía a
los árboles y con una hoz de oro cortaba dicha planta; más tarde la utilizaban
para hacer rituales de magia y honrar a sus dioses. Se dice que toda su
sabiduría la transmitían oralmente y se negaron a poner por escrito sus
conjuros. Sin embargo, el historiador francés Claude Cléront, asegura haber
encontrado un manuscrito que revela el testimonio de un campesino que, paseando
por casualidad, se encontró a dos druidas conversando. “De dicha conversación
–asegura el campesino- sólo alcancé a distinguir una palabra: Cadmio”. Desde
aquella experiencia, ocurrida hace más de 700 años, miles de curiosos se han
gastado la vida en indagar sobre esa misteriosa palabra. De momento, y no se
sabe por qué, sólo han descubierto que a ciertas personas la palabra Cadmio se les mete dentro como un cristal multiforme y las atormenta de tal modo que
se enamoran de ella y la arrastran diariamente bajo la seda de su silencio. El
último caso conocido se le atribuye a un tal O. Pirot.”
El párrafo anterior es producto
del experimento literario que me he propuesto para este 2013. El experimento no
es, ni de lejos, algo arriesgado; todo lo contrario, no pretendo con él ir
hacia el riesgo sino más bien hacia
lo cotidiano. A este experimento lo
he titulado “La poesía donde no” y consiste en, mensualmente, escoger una
fuente que nada tenga que ver directamente con la literatura y extraer de ella
hallazgos literarios.
Los dos primeros meses fueron:
1) Enero: Buscar en las
noticias encabezados que me sugirieran títulos para obras literarias.
2) Febrero: Utilizar el
vocabulario del hombre del tiempo y hacer un poema.
El pasado mes de Marzo lo dediqué
a escribir un pequeño párrafo de ficción histórica inspirado en alguna palabra
por la cual he tenido una debilidad durante muchos años. No sé por qué, pero
desde que escuché por primera vez la palabra “Cadmio”, sentí un súbito y
repentino enamoramiento. Sucedió hace muchos años cuando tomaba las clases de
Química en la secundaria e indagábamos sobre los elementos de la tabla periódica.
Uno de esos elementos era el Cadmio. El Cadmio es un metal blanco azulado,
dúctil y maleable. Su símbolo es Cd y su número el 48.
Y, como ya hemos visto, es
también una palabra utilizada por los antiguos sacerdotes celtas.
sábado, 9 de marzo de 2013
La poesía en donde no (2)
Este año 2013 me he propuesto hacer un
pequeño experimento literario al mes. El experimento no es, ni de lejos, algo
arriesgado; todo lo contrario, no pretendo con él ir hacia el riesgo sino más bien hacia lo cotidiano. A este experimento lo he
titulado “La poesía donde no” y consiste en, mensualmente, escoger una fuente
que nada tenga que ver directamente con la literatura, y extraer de ella
hallazgos literarios.
A continuación presento el mes de febrero:
2) Febrero: utilizar el lenguaje del "hombre del tiempo" y crear un poema.
La fluidez y el vocabulario que utilizan todos los que diariamente nos diagnostican el tiempo, me produce fascinación debido a que percibo una energía verbal que no me deja indiferente. Los conceptos y la forma en que se hilvanan parecieran estar dándome indicios de un poema escondido entre los mapas y sus descripciones temporales.
En febrero me dediqué a ver en la tv a diversos "hombres del tiempo" e iba anotando el vocabulario que me sorprendía. A continuación, muestro algunas de las palabras de ese vocabulario y luego un poema escrito muy recientemente que está inspirado en dichas palabras.
Vocabulario:
Nubosidades
Frente frío asociado
Profunda Perturbación
Ciclogénesis Explosiva
Profundísima Borrasca
Chubascos Residuales
Cota de nieve
Las olas no dejarán de ser enormes
Mi habitación es un desierto lleno de
nubosidades,
soledad anclada en la cota de nieve que deja
el calor de mi cuerpo.
Una profunda perturbación despierta de vez
en cuando a los demonios
y lucho contra ellos como una vela rodeada de
chubascos residuales.
Las pinturas, las estatuillas de dioses
prehispánicos,
la ropa llena de noche, los libros, la
memoria escurriendo
por las paredes, la almohada infestada de
libélulas y la cama individual
del tiempo, me revelan que las olas de la
vida
nunca dejarán de ser enormes.
A veces me quemo en las llagas de un frente
frío asociado,
y el corazón se me sale de la boca
como una ciclogénesis explosiva que mancha
las sábanas con su enjambre de sombras.
Mi habitación es pequeña pero cargada de una
profundísima borrasca de letras y silencio.
Cuando el cielo quiere entrar, le abro la
ventana
y mancha con alerta roja los golpes de calor
que se quedan boxeando en mi piel.
Habito un microclima desértico,
pero la sangre sabe sembrar
estrellas en medio del abismo.
lunes, 4 de febrero de 2013
La poesía en donde no (1)
Félix Fénéon
Este año 2013 me he propuesto hacer un
pequeño experimento literario al mes. El experimento no es, ni de lejos, algo
arriesgado; todo lo contrario, no pretendo con él ir hacia el riesgo sino más bien hacia lo cotidiano. A este experimento lo he
titulado “La poesía donde no” y consiste en, mensualmente, escoger una fuente
que nada tenga que ver directamente con la literatura, y extraer de ella
hallazgos literarios.
Presento a continuación el primer
experimento correspondiente al mes de enero:
1) Enero: Buscar en las noticias encabezados
que me sugirieran títulos para obras literarias.
En el
año 2003, gracias a un artículo de Vicente Molina Foix publicado en la
revista mexicana Letras Libres*,
conocí la obra del escritor francés Félix Fénéon (1861-1944).
Además de por su labor crítica, Féneón fue
conocido por sus célebres “Novelas en tres líneas” y por su afilado humor
negro. Siempre mantuvo una curiosidad por las noticias periodísticas,
concretamente con aquellas que tenían que ver con la sección de Sucesos, lo que
los franceses llaman “faits divers”. Esta relación le llevó a escribir pequeños
textos de apenas 3 ó 5 líneas que estaban inspirados justo en el ámbito del
periodismo más social, absurdo y macabro.
Desde que conocí su obra me interesé por los
puentes entre periodismo y literatura. Lo que viene a continuación no es para
nada ni cercano a la obra del escritor francés, simplemente me dediqué todo el
mes de enero a leer encabezados periodísticos haciendo una lista de aquellos
que me parecían que podían funcionar perfectamente como títulos de una obra
literaria o artística.
A continuación, enumero 10 encabezados
periodísticos, seguidos cada uno de la fecha y la fuente en las que los leí, y
finalmente el tipo de libro que me inspiran. La fuente es prácticamente
la del portal de Yahoo, ya que ahí tengo el correo y antes de entrar en mi
cuenta me leía los encabezados de noticias.
1) “Las mariposas que se disuelven vivas”.-
(2/1/13, Yahoo Noticias)- Titularía así a un libro de relatos.
2) “Un día en la vida de la sirenas”.-
(3/1/13, elpaís.com sección de deportes)- Titularía así a un libro de cuentos
infantiles.
3) “El solitario preso del mar de Mármara”.-
(7/1/13, el país.com sección internacional)- Titularía así a una novela-río, de
esas que tienen más de 500 páginas.
4) “El paisaje se mueve solo”.- (13/1/13,
Yahoo Noticias)- Este lo utilizaría sin duda para un poemario.
5) “El viaje más corto en tren”.- (16/1/13,
Yahoo Noticias)- Titularía así a un libro de Memorias.
6) “La pesadilla del Túnel Púrpura”.-
(17/1/13, Yahoo Noticias)- El título me parece perfecto para un diario íntimo.
7) “Gatos ligados a los suicidios”.-
(21/113, Yahoo Noticias).- Este encaja para una obra de Teatro del absurdo.
8) “Sorpresa bajo la espuma”.- (29/1/13, Yahoo Noticias).- Me sugiere
un título para un ensayo dietario.
9) “Museo en medio de la nada” (30/1/13,
Yahoo Noticias).- Le pondría este nombre a una instalación artística en la
luna.
10) “Así es la noche en Marte” (31/113,
Yahoo Noticias).- Para una novela de ciencia ficción.
Pd.- El reto real sería escribir aunque sea
un relato o un poema inspirado en alguno de estos títulos. Quién sabe.
*Letras Libres, Edición Española, Noviembre 2003, Año III, Num. 26
lunes, 28 de enero de 2013
Las sirenas y su mentira a medias.
En su concepción original, las sirenas eran
híbridos de mujer y de ave, y no de mujer y pez, como nos ha llegado hasta
nuestros días. Este ser mitológico volaba cerca de las olas para, con su música
y sus cantos, atraer e hipnotizar a los navegantes. La isla de donde provenían
se sitúa tradicionalmente frente a las costas del sur de Italia, justo ahí donde
Circe aconsejó a Ulises que sus compañeros de embarcación lo amarraran al
mástil y se pusieran tapones de cera en los oídos para evitar ser hipnotizados
por aquel sonoro encantamiento.
Precisamente, estos seres fueron conocidos
en su máxima expresión cuando apareció La
Odisea. Releyendo la rapsodia XII, intenté ver si Homero las describía
anatómicamente pero no hay ninguna alusión al cuerpo de estas divinidades, tan
sólo se menciona que habitaban un campo florido y que permanecían la mayor
parte del tiempo sentadas en una pradera, teniendo a su alrededor un enorme
montón de huesos de hombres putrefactos cuya piel se iba consumiendo.
Para los antiguos griegos las sirenas tenían
alas y no cola de pescado, se movían en el aire y no entre las olas. ¿Por qué
entonces la imagen de las sirenas nos ha llegado de forma distinta a como en
realidad fueron concebidas?
De acuerdo con el traductor y estudioso
Vicente Cristóbal López, las sirenas no sufrieron esta transformación sino
hasta la Edad Media. Durante más de 1500 años el mundo las concibió como
pájaros y no como peces. Las dos
razones por las que, según Vicente Cristóbal, sufrieron esa transformación son
las siguientes:
1) Por su asociación con el mar.
2) Para diferenciarlas de las harpías, otro ser
mitológico con alas.
Resulta curioso ver cómo un mismo imaginario
ha sido visto de dos formas distintas. Las sirenas nos han llegado como una
mentira a medias que sin duda ha pasado a ser una verdad incuestionable.
Me pregunto cuántas otras cosas que nos
rodean esconden en su cuerpo el secreto de una transformación oculta.
Cerámica del 470 a.c. que representa a las sirenas (en cuerpo de ave) intentando seducir a Ulises
amarrado en el mástil.
Pintura de sirena (con el atributo de cola de pescado), por J.W. Waterhouse.
martes, 22 de enero de 2013
Carta al tanque de oxígeno
CARTA AL TANQUE DE OXÍGENO
SR. TANQUE DE OXÍGENO
P R E S E N TE
Reciba un cordial saludo. Me presento: soy
yo, Tismatud Reyes, un adolescente que adolece de ver que su madre se extingue
como una sombra de flores afectada por el enfisema pulmonar. Usted ha visitado
nuestra casa en forma de árbol luminoso. Se ha percatado de lo mal que está mi
madre. Usted ha dado su aire para que ella respire. No se enoje, usted ha
nacido para eso: para morirse mientras da vida a una moribunda.
Le confieso que en ocasiones le maldije y
hasta le insulté sin razón alguna. Entenderá por las buenas que si lo hice fue
por impotencia. Usted tiene una madre también, supongo. Y sabrá que ver
extinguirse a una madre es deletrear el humo entre las brasas de un carbón
dormido.
Más de 5 veces la dieron por muerta, pero
ella resucitaba entre mis oraciones, casi a la mitad del: “Padre Nuestro que
estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase
tu voluntad así en la tierra como en el cielo…”. Y la voluntad se hizo.
Si le contara a usted las veces que con su
aliento salvó a mi madre de la asfixia, no lo creería. Usted fue el titán que
permitió que la besara durante noches de insomnio. No piense que le escribo
para recriminarle el que no haya podido salvarla. Ya sé que la vida es un
laberinto de espejos rotos, y que en ella habremos de encontrar el reflejo de
nuestra carne.
Esta carta es para agradecerle sus visitas
que perforaron mi corazón como un águila de vidrio. No puedo seguir fingiendo
que todo está bien y que mi vida, desde 1997, ha sido la misma.
Nadie es el mismo cuando alguien de la nada
termina por convertirse en el todo lejano. Y así he vivido durante estos años:
he sido el venado abatido por un millar de flechas que recorren el tiempo con
serpientes de espinas.
Espero que usted se encuentre bien y que
siga alumbrando los cuervos de otras madres que sustentan al vida.
Yo por mi parte no tengo más que decirle,
salvo que todas las noches el viento entra en mi sueño y me hace sentir la
caricia de mi madre muerta en la frente del sol.
Me despido de usted deseándole una vida
placentera, y que su aliento sirva para que los vivos puedan seguir
despidiéndose de los hospitales.
Un abrazo sincero, Tismatud Reyes.
lunes, 14 de enero de 2013
Barrocamiento, un alma teatral necesaria
Rocío Marín (María de Zayas), Alicia Lobo (Sor Juana Inés de la Cruz) y Zaloa Zamarreño ( Feliciana Enríquez)
Fotografía by Jorge Coco Serrano
Inspirada en la vida y obra de tres
escritoras del siglo XVII - Feliciana Enríquez, María de Zayas y Sor Juana Inés
de la Cruz- Barrocamiento se nos
presenta como una pieza teatral que hipnotiza como la niebla que esconde en su
adentro un bosque tan lúcido como revelador.
Con Dramaturgia y Dirección de Fernando Sansegundo,
Barrocamiento se desnuda ante
nosotros para ofrecernos un telar poético en donde se dan cita los espectros y
las andanzas que asolaron la trayectoria de estas 3 figuras barrocas.
La maestría de Fernando Sansegundo para
valerse del octosílabo, aunada a su gusto y predilección por los textos de las
autoras, tiene por resultado un guión exquisito que resplandece por su energía
verbal y su capacidad hipnótica marcada por el ritmo y los acentos que se
hilvanan en los diálogos.
Nada en esta obra pasa desapercibido: desde
la iluminación, el vestuario, la escenografía, hasta la producción y la
dirección, convierten a Barrocamiento
en un retablo auditivo y visual que durante 90 minutos sume al espectador en un
estado de permanente ensoñación, convidándolo de una conmovedora vitalidad.
Las actrices que encarnan a estos íconos
femeninos (Alicia Lobo, Rocío Marín y Zaloa Zamarreño)* nos encandilan por su
fulgor, su impecabilidad, su dominio escénico, su dicción en el verso y su
histrionismo acompasado, dando lugar a una representación tan rica en matices como en
temas y hallazgos.
Desde la dolencia mística, la angustia por
el conocimiento absoluto, la ironía, la decadencia vivencial, hasta la
regeneración y el virtuosismo literario, Barrocamiento
es un portavoz genuino de todos los temas que atormentaron la vida de estas
escritoras. De igual forma, considero que una de las médulas de la obra es la
reivindicación de estas 3 mujeres y el reconocimiento de su invaluable legado,
en un mundo en el que no fueron sino unas verdaderas guerreas y pioneras en lo
que al peso de la mujer en el arte se refiere.
Finalmente, atendiendo a las palabras del
director: “No es un relato de biografías, aunque partamos de ellas. Poco se sabe
en realidad de sus vidas. Hemos inventado intentando acertar, pero hablando más
de un modo de vivir, soñar y perdurar”. Sin duda alguna, el intento ha merecido
la pena, ya que esta obra es un acierto en mayúsculas que nos envuelve en una
innovadora sensibilidad y que a su vez nos comparte detalles sobre estas tres grandes escritoras que, dicho sea de
paso, han sido un impagable (re)descubrimiento.
Vivir, soñar y perdurar… Barrocamiento sin duda ha sabido
transmitir estos verbos con un talento que hay que agradecer.
*Alicia Lobo es Sor Juana Inés de la Cruz
Rocío Marín es María de Zayas
Zaloa Zamarreño es Feliciana Enríquez
Pd. La obra tendrá un nuevo Pre-estreno este
jueves 17 de enero a las 20:30 hrs en el Auditorio Jesús Cobeta (CMU San Juan
Evangelista. Avenida Gregorio del Amo, 4. Metro Metropolitano) La entrada es
gratuita! Para más información sobre nuevas fechas, pueden buscar la página de Facebook: Barroca Miento.
Fotografía by Jorge Coco Serrano
Fotografía by Jorge Coco Serrano
viernes, 4 de enero de 2013
Prometeo o el hígado amoroso
Prometeo, por José de Ribera (1630)
La figura de Prometeo
encadenado a una piedra, mientras que un águila le devora el hígado, es sin duda
una imagen lacerante. Debido a su condición de Titán, Prometeo tenía ganada la
vida eterna; por ello, todas las noches el hígado se le regeneraba por lo que
cada día el ave volvía a comérselo.
De acuerdo con varias fuentes
clásicas (Esquilo, Ovido, entre otras), a este Titán le debemos la creación del
hombre y un regalo no menos preciado: el fuego. Fue este último regalo lo que
le costó el castigo de Zeus, hasta que Heracles disparó una flecha al águila
liberándolo por fin de aquel tormento.
Siempre me he preguntado por
qué a Prometeo le devoran justamente el hígado y no alguna otra parte del
cuerpo como los ojos, las manos, el cuello o el corazón. La respuesta creo
haberla encontrado indirectamente repasando algunas notas sobre la obra poética
de Ovidio.
En el poema 7 del libro III de
los Amores, Ovidio nos narra cómo se
queda atónito e impotente tras el encuentro con una bella mujer. En dicho texto
Ovidio expresa:
¿No será que mi cuerpo
languidece embrujado por algún veneno de Tesalia?; ¿no será que ensalmos y
hierbas, ¡desgraciado de mí!, me están haciendo daño, o que una hechicera ha
grabado mi nombre en amarillenta cera y una afilada aguja ha penetrado en medio
de mi hígado?
En una de las notas al pie de
página de este poema* leemos que en aquella época había una operación mágica
llamada defixio, en la que a un muñeco de cera se le clavaba una aguja
en el hígado, ya que a este órgano se le consideraba la sede de los
sentimientos amorosos.
Por eso mismo Ovidio hace alusión
a la aguja clavada en esa parte del cuerpo, como si una hechicera le estuviera
propiciando esa congelación amorosa. Para los antiguos griegos y romanos, las
vísceras (concretamente el hígado) era donde anatómicamente residía el
sentimiento del amor. Es curioso pensar en dicha sensación: a veces, cuando
creemos estar enamorados, no sabemos muy bien si es el estómago o el corazón
quien nos gobierna. Sin duda para la cultura clásica era el hígado.
Ahora puedo imaginar con mayor
claridad la decisión de que a Prometeo le devoraran justo ese órgano.
Interpreto que quizá Zeus pretendía eliminar anatómicamente el órgano por el
que Prometeo sentía tanto amor por la especie humana y así evitar que siguiera
concediéndole benevolencias y favores prohibidos.
Con esto me quedan ganas de seguir
relacionando los estudios médicos, las obras literarias y la anatomía de los
sentimientos. Me gustaría saber en qué momento de nuestra Historia se cambió el
hígado por el corazón como órgano portador del amor y qué obra literaria
refleja ese cambio pionero.
Recuerdo también que en el
estudio introductorio del Cancionero
de Petrarca (publicado por Alianza Editorial) Ángel Crespo subraya una relación
entre la doctrina hipocrática y la melancolía, teniendo en cuenta que muchos
médicos antiguos y medievales consideraban este sentimiento, entre tantos
otros, como una enfermedad.
En fin, no dejo de sorprenderme
al ver toda la riqueza artística que se esconde detrás de cada pequeño detalle
dentro de una obra. No deja de emocionarme todo lo que desconozco. No dejo de
conmoverme por Prometeo. No dejo de sorprenderme al saber que alguna vez
nuestro hígado fue considerado un ser amoroso.
* El extracto del poema y la
información de la nota sobre Ovidio está sacado del libro de la Editorial
Gredos que reúne la obra poética del autor.
jueves, 27 de diciembre de 2012
Virgilio en cuerpo y palabra
Dante y Virgilio en el infierno (E. Delacroix)
Virgilio nació el 15 de octubre del año 70 a.C. en
Andes, cerca de Mantua. De acuerdo
con sus biógrafos, padecía del estómago, del pecho y tenía ocasionales accesos
de sangre y dolores de cabeza. Dicen que era tímido y retraído, además de haber
sufrido durante casi toda su vida los efectos de una enfermedad, probablemente
la tuberculosis. Sus biógrafos de los siglos IV y V, Donato y Servio, se
inclinan a pensar que tenía predilección por los hombres y una falta de apetito
sexual. Todos estos detalles provocaron que el poeta desarrollara una fuerte
introversión y que mostrara escasos dotes para la elocuencia, algo que –desde
mi punto de vista- lo obligaría a vivir como una dualidad marcada por el peso
público del Imperio y por la discreción de una intimidad consagrada a la
incubación poética.
Por si fuera poco, fue tachado de mago y taumaturgo
debido a la anécdota que provocó la divulgación de su Égloga número IV, en la
que se predice la vuelta del reinado de Saturno y el nacimiento de un niño que
recibiría la vida de los dioses. Años más tarde, ya muerto Virgilio,
Constantino identificaría ese nacimiento con el del propio Cristo.
Ante esta personalidad taciturna y vulnerable, su
obra poética no hizo sino brillar de una forma única. Creo que el caso de
Virgilio conmueve y emociona debido a esta suerte de doble vida, a esta
mancuerna entre la dificultad en la palabra hablada y la aspereza social,
frente a la lucidez en la palabra escrita y la predilección por lo íntimo.
Aunque la escritura de las Églogas le tomó unos 4 años (del 42 al 39 a.C.) y la de las Geórgicas otros 7 años, quisiera
detenerme para señalar algunos pequeños detalles de producción que tuvieron que
ver con la escritura de la Eneida, y
que sin duda sorprenden por el trabajo, el destino y la agonía que depararon al
propio poeta.
Virgilio comenzó a escribir la Eneida a la edad de 40 años. Tanto las prosas de Catón y Varrón,
como los poemas de Ennio y Nevio, le sirvieron de fuentes para la estructura e
inspiración de su proceso creativo. Antes de comenzar la escritura en verso,
Virgilio había redactado una gran prosa, quizá 12 tomos que resumían cada uno
de los 12 cantos que figuran en la Eneida.
Se cuenta incluso que el poeta llegó a leer parte de estos resúmenes ante
Augusto y su familia.
La obsesión de Virgilio por ser lo más fiel posible
a los pasajes redactados en su epopeya, lo obligaron a realizar un viaje a
Grecia para detallar con más rigor los hechos por él narrados. En ese viaje
cayó enfermo y se encontró con Augusto.
De regreso a Roma, en el año 19 a.C., Virgilio cae irremediablemente en
una agonía que le prohíbe terminar su obra, dejándola inconclusa aunque
prácticamente acabada.
Se cuenta que en su lecho de muerte, Virgilio pidió
que quemaran la Eneida y que no quería que saliera a la luz. Este deseo no fue
cumplido, en parte por la influencia de Augusto que veía en esa obra el
engrandecimiento de Roma y el de su propia figura. Dos años más tarde de la
muerte de Virgilio (17 a.C.) la Eneida
saldría a la luz gracias a la colaboración de dos de los amigos del poeta,
Vario y Tuca.
Resumiendo, la Eneida
le tomó a Virgilio un arduo trabajo de 11 años. La muerte le impidió concluir
algunos versos pero la vida le dotó de una extraña sensibilidad que lo llevó a
convertirse en un eco que nos acompañará durante toda la vida. Algunos
estudiosos como Camps, han resaltado la capacidad de Virgilio para ver desde
dentro de las cosas y así otorgar afectos humanos a seres inanimados. Otra cosa
que a mi juicio sorprende es la configuración del carácter de Eneas. Es por
demás sabido que Virgilio se vale de los poemas homéricos para dar vida a su
obra. En ese sentido, el poeta romano era totalmente conocedor de la gran
personalidad del héroe Aquiles. Pese a ello, el héroe que construyó Virgilio es
un ser vulnerable al que en ocasiones el llanto, el desconsuelo y las lágrimas
le pueden. En varios momentos de la epopeya vemos a Eneas desmoronarse y
compungirse por las desdichas que sufre.
Me pregunto si, conscientemente, Virgilio dotó a su
héroe de esa vulnerabilidad para, de alguna forma, imponer en su creación
aspectos de su propia personalidad y así dejar alguna clave de lectura entre su
vida y su obra. En mi opinión no descarto esta posibilidad, aunque quizá los
estudiosos me tacharían de iluso.
Cuando leí la obra de Virgilio, además de algunos
estudios introductorios, como el de José Carlos Fernández Corte –que, dicho sea
de paso, me ha servido enormemente para reunir datos e investigar sobre la vida y obra de nuestro poeta en
cuestión- inmediatamente me atrapó su travesía literaria y existencial. A
partir de ese momento, siempre había querido escribir algo que resaltara la
paradoja que le llevó a debatirse entre la dificultad de la expresión oral
frente al don de su palabra escrita. Me quedo con muchas reflexiones en torno a
ello.
Me sorprende cómo nada tiene que ver el
desenvolvimiento del habla con el de la inspiración en la escritura; y cómo las
marcas de la vida nos empujan a inventar nuestras propias cicatrices en la
poesía. Cicatrices que a veces se disfrazan y otras se mimetizan, pero que en
realidad son la médula espinal de la pasión por la vida y el lenguaje. Pasión
por la que Virgilio supo hacer de su obra un canto al que le debo tantas tardes
de goce en la lectura como noches de insomnio por numerosas interrogantes.
Virgilio sufrió de su cuerpo y se alimentó de sus
páginas. Este es mi pequeño homenaje a ese acto de valentía: al de
transformarse en palabras para habitar doblemente un mismo ser.
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