jueves, 10 de enero de 2013
La religión de la espera
lunes, 7 de enero de 2013
Sobre la verdad en Literatura
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En Literatura, el concepto de “verdad” no reside en saber si lo que se nos cuenta ha sucedido realmente, sino en tener la certeza de que lo que estamos leyendo sucede como verdad en ese mismo instante.
miércoles, 2 de enero de 2013
¿Cómo te diste cuenta de que era un poema?
domingo, 19 de febrero de 2012
A una fotografía antigüa
Estás ahí, inmóvil en tu pequeña jaula de luz. Estás atrapada en un tiempo sin nombre, en una fecha con olor a infancia. Te hablo desde mi silencio y siento que me escuchas. Te cubro con la blanca seda de mi mirada y recojo tus ojos que perforan la noche. En tu carita se asoma el rostro de una manzana brillante, una fruta que refleja la esencia de tu pasado dormida en un caballo de plata. Pequeña flor en blanco y negro, afinado espejismo recién nacido en mis días, a ti desencadeno estas palabras como un loco que desangra su voz en la nieve. A ti vengo discreto como el vapor y su fuego invisible. A ti ofrezco las huellas de este instante en los que tu imagen siembra filamentos de luz para hacer nacer la flor invisible que ostenta el universo.
o. pirot
11/09/2011
lunes, 13 de junio de 2011
Ver no viendo
(un pequeño homenaje al koan)
Un joven discípulo y su maestro se encontraban en la cima de una montaña contemplando la inmensidad del paisaje. Entonces el discípulo preguntó:
- Maestro, ¿hacia qué punto del infinito es necesario mirar para tener plena conciencia de que realmente estamos vivos?
El maestro le miró fijamente y respondió:
- Cierra los ojos y lo descubrirás.
o. pirot (06/2011)
lunes, 21 de marzo de 2011
martes, 22 de febrero de 2011
Sobre los beneficios del arte
o. pirot
jueves, 27 de enero de 2011
Sobre el autor
El autor es el primer lector de su obra. Es, por llamarlo de algún modo, el testigo presencial del hecho literario. Mientras que al lector la obra se le presenta en su totalidad, al autor se le va develando poco a poco; él y nadie más es el que la acompaña en su periodo de gestación. Por eso puede responder a ciertas preguntas medulares, debido a que posee el registro total del tránsito de sus palabras. El autor no es otra cosa que un “lector privilegiado”.
o. pirot
martes, 26 de mayo de 2009
martes, 17 de marzo de 2009
El Ave Fénix del lenguaje

La poesía frente al lenguaje o al pensamiento posee esta misma naturaleza cualitativa. Ya en el siglo XVIII David Hume en su libro Sobre el origen de las ideas, mencionaba que nada puede parecer, a primera vista, más ilimitado que el pensamiento del hombre, pues puede transportarnos, por ejemplo, a las regiones más distantes del universo o incluso más allá del mismo. Pero, pese a que nuestro pensamiento aparenta poseer esta libertad ilimitada, está reducido a límites muy estrechos; en consecuencia, todo ese poder creativo de la mente no es más que: “la facultad de mezclar, trasponer, aumentar, o disminuir los materiales suministrados por los sentidos y la experiencia. De tal forma, continua Hume, que cuando pensamos en una montaña de oro, unimos dos ideas compatibles que conocíamos previamente”. En lo que respecta al lenguaje ocurre una cosa parecida. Noam Chomsky, en una conferencia ofrecida en Nueva Delhi y recogida en el libro La arquitectura del lenguaje se refiere al empleo infinito de medios finitos, haciendo hincapié en cómo la mente puede llegar a generar un sinnúmero de expresiones.
Podríamos afirmar, en cierta medida, que el lenguaje cotidiano se nos presenta como un cuerpo de infinitas expresiones, como una especie de sustancia que siempre se expande a ritmos irregulares y en una inmensa pluralidad de voces. Frente a esta imagen inconmensurable, tenemos la imagen concreta y finita de la poesía. Sin embargo, desde mi punto de vista, la poesía, pese a ser un cuerpo finito, goza de una eternidad que no posee el lenguaje cotidiano que se nos presenta como un cuerpo infinito. Considero que la poesía es más real que el lenguaje cotidiano porque siempre se reitera sí misma sin la mutabilidad del discurso. El poema es un cuerpo con un principio y un fin pero que nunca deja de ser. El poema, sea leído o no, siempre se está diciendo así mismo, goza de una armonía y circularidad que lo hacen peregrinar en el tiempo. Esta capacidad de síntesis y concentración propia de la poesía hace que las palabras se aglutinen, se aprieten hasta desangrar su esencia original. La poesía es pues un tiempo detenido dentro del tiempo, un instante eternizado que nunca deja de ser: la poesía es el ave Fénix del lenguaje.

