jueves, 31 de enero de 2013

Procesión hacia mí mismo




Ven,
desciende y recorre conmigo este largo pasillo a oscuras,
sé una luciérnaga entre los murciélagos
y guíame hasta mi sepulcro.


Ven,
acompáñame como a un niño desnudo en el bosque,
colma de frutos el sendero de alacranes
y disuelve con tu miel cualquier veneno.


Ven,
he visto dibujarse en el cielo las señales de la huida,
dame el cincel con el que esculpirme
y por fin reconocerme entre las piedras.


Ven,
que he escuchado la campana que anuncia mi regreso,
estuve lejos de mí como un viajero
y hoy vengo a renacer desde mis flores.


Ven,
sella la puerta clavada en mis adentros,
descúbrete en mi infancia tumorosa
y vuelve a hacerte con mi carne.


Ven,
ya estás aquí conmigo pronunciando estas palabras,
ahora ya no hay nadie ni nada entre nosotros
y vuelvo a ser de ti vuelto en mí de nuevo.  



lunes, 28 de enero de 2013

Las sirenas y su mentira a medias.



En su concepción original, las sirenas eran híbridos de mujer y de ave, y no de mujer y pez, como nos ha llegado hasta nuestros días. Este ser mitológico volaba cerca de las olas para, con su música y sus cantos, atraer e hipnotizar a los navegantes. La isla de donde provenían se sitúa tradicionalmente frente a las costas del sur de Italia, justo ahí donde Circe aconsejó a Ulises que sus compañeros de embarcación lo amarraran al mástil y se pusieran tapones de cera en los oídos para evitar ser hipnotizados por aquel sonoro encantamiento.

Precisamente, estos seres fueron conocidos en su máxima expresión cuando apareció La Odisea. Releyendo la rapsodia XII, intenté ver si Homero las describía anatómicamente pero no hay ninguna alusión al cuerpo de estas divinidades, tan sólo se menciona que habitaban un campo florido y que permanecían la mayor parte del tiempo sentadas en una pradera, teniendo a su alrededor un enorme montón de huesos de hombres putrefactos cuya piel se iba consumiendo.

Para los antiguos griegos las sirenas tenían alas y no cola de pescado, se movían en el aire y no entre las olas. ¿Por qué entonces la imagen de las sirenas nos ha llegado de forma distinta a como en realidad fueron concebidas?

De acuerdo con el traductor y estudioso Vicente Cristóbal López, las sirenas no sufrieron esta transformación sino hasta la Edad Media. Durante más de 1500 años el mundo las concibió como pájaros  y no como peces. Las dos razones por las que, según Vicente Cristóbal, sufrieron esa transformación son las siguientes:

1)    Por su asociación con el mar.
2)    Para diferenciarlas de las harpías, otro ser mitológico con alas.

Resulta curioso ver cómo un mismo imaginario ha sido visto de dos formas distintas. Las sirenas nos han llegado como una mentira a medias que sin duda ha pasado a ser una verdad incuestionable.

Me pregunto cuántas otras cosas que nos rodean esconden en su cuerpo el secreto de una transformación oculta.  


 Cerámica del 470 a.c. que representa a las sirenas (en cuerpo de ave) intentando seducir a Ulises
amarrado en el mástil.


Pintura de sirena (con el atributo de cola de pescado), por J.W. Waterhouse.



martes, 22 de enero de 2013

Carta al tanque de oxígeno





CARTA AL TANQUE DE OXÍGENO



SR. TANQUE DE OXÍGENO
P R E S E N TE

Reciba un cordial saludo. Me presento: soy yo, Tismatud Reyes, un adolescente que adolece de ver que su madre se extingue como una sombra de flores afectada por el enfisema pulmonar. Usted ha visitado nuestra casa en forma de árbol luminoso. Se ha percatado de lo mal que está mi madre. Usted ha dado su aire para que ella respire. No se enoje, usted ha nacido para eso: para morirse mientras da vida a una moribunda.

Le confieso que en ocasiones le maldije y hasta le insulté sin razón alguna. Entenderá por las buenas que si lo hice fue por impotencia. Usted tiene una madre también, supongo. Y sabrá que ver extinguirse a una madre es deletrear el humo entre las brasas de un carbón dormido.

Más de 5 veces la dieron por muerta, pero ella resucitaba entre mis oraciones, casi a la mitad del: “Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo…”. Y la voluntad se hizo.

Si le contara a usted las veces que con su aliento salvó a mi madre de la asfixia, no lo creería. Usted fue el titán que permitió que la besara durante noches de insomnio. No piense que le escribo para recriminarle el que no haya podido salvarla. Ya sé que la vida es un laberinto de espejos rotos, y que en ella habremos de encontrar el reflejo de nuestra carne.

Esta carta es para agradecerle sus visitas que perforaron mi corazón como un águila de vidrio. No puedo seguir fingiendo que todo está bien y que mi vida, desde 1997, ha sido la misma.

Nadie es el mismo cuando alguien de la nada termina por convertirse en el todo lejano. Y así he vivido durante estos años: he sido el venado abatido por un millar de flechas que recorren el tiempo con serpientes de espinas.

Espero que usted se encuentre bien y que siga alumbrando los cuervos de otras madres que sustentan al vida.

Yo por mi parte no tengo más que decirle, salvo que todas las noches el viento entra en mi sueño y me hace sentir la caricia de mi madre muerta en la frente del sol.

Me despido de usted deseándole una vida placentera, y que su aliento sirva para que los vivos puedan seguir despidiéndose de los hospitales.

Un abrazo sincero, Tismatud Reyes.




domingo, 20 de enero de 2013

Almohada de niebla




Palpé tu cuerpo entre presencias ciegas
Era la noche y su racimo de sombras
Coseché los frutos dormidos en tu carne
Lamí tus muslos y su barca de lluvia
El bosque dictó su palabra de incienso
Enterramos el tiempo para salvar el instante
La sangre predijo la sed del diluvio
Ahogamos el árbol bajo una almohada de niebla.




miércoles, 16 de enero de 2013

Recital Complutense "Los Imaginarios"


I COLOQUIO INTERNACIONAL DE JÓVENES INVESTIGADORES DE LITERATURA HISPANOAMERICANA






RECITAL DE POESÍA “LOS IMAGINARIOS”


Con el título de *LOS IMAGINARIOS* este jueves 17 de enero a las 19:30 horas, en el Salón de Actos de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid, seis poetas españoles e hispanoamericanos compartirán su micromundo de ensoñación a través de la lectura de sus poemas.


Participan:

Ana Gorría .- * Lo pequeño*
Carlos Fernández López .- * Umbrales*
Jorge coco Serrano .- *La Huella del Uróboros*
Sergio Laignelet .- * Las Hadas (y los Hados)*
Óscar Pirot .- * La Fauna*
Verónica Aranda .- *El Oriente*


Para más información detallada (Cómo llegar, Programa, Comité científico) pinchar en el título de la entrada.

lunes, 14 de enero de 2013

Barrocamiento, un alma teatral necesaria



      Rocío Marín (María de Zayas), Alicia Lobo (Sor Juana Inés de la Cruz) y Zaloa Zamarreño ( Feliciana Enríquez)
                                                                               Fotografía by Jorge Coco Serrano




Inspirada en la vida y obra de tres escritoras del siglo XVII - Feliciana Enríquez, María de Zayas y Sor Juana Inés de la Cruz- Barrocamiento se nos presenta como una pieza teatral que hipnotiza como la niebla que esconde en su adentro un bosque tan lúcido como revelador.

Con Dramaturgia y Dirección de Fernando Sansegundo, Barrocamiento se desnuda ante nosotros para ofrecernos un telar poético en donde se dan cita los espectros y las andanzas que asolaron la trayectoria de estas 3 figuras barrocas. 

La maestría de Fernando Sansegundo para valerse del octosílabo, aunada a su gusto y predilección por los textos de las autoras, tiene por resultado un guión exquisito que resplandece por su energía verbal y su capacidad hipnótica marcada por el ritmo y los acentos que se hilvanan en los diálogos.

Nada en esta obra pasa desapercibido: desde la iluminación, el vestuario, la escenografía, hasta la producción y la dirección, convierten a Barrocamiento en un retablo auditivo y visual que durante 90 minutos sume al espectador en un estado de permanente ensoñación, convidándolo de una conmovedora vitalidad.

Las actrices que encarnan a estos íconos femeninos (Alicia Lobo, Rocío Marín y Zaloa Zamarreño)* nos encandilan por su fulgor, su impecabilidad, su dominio escénico, su dicción en el verso y su histrionismo acompasado, dando lugar a una representación tan rica en matices como en temas y hallazgos.

Desde la dolencia mística, la angustia por el conocimiento absoluto, la ironía, la decadencia vivencial, hasta la regeneración y el virtuosismo literario, Barrocamiento es un portavoz genuino de todos los temas que atormentaron la vida de estas escritoras. De igual forma, considero que una de las médulas de la obra es la reivindicación de estas 3 mujeres y el reconocimiento de su invaluable legado, en un mundo en el que no fueron sino unas verdaderas guerreas y pioneras en lo que al peso de la mujer en el arte se refiere.

Finalmente, atendiendo a las palabras del director: “No es un relato de biografías, aunque partamos de ellas. Poco se sabe en realidad de sus vidas. Hemos inventado intentando acertar, pero hablando más de un modo de vivir, soñar y perdurar”. Sin duda alguna, el intento ha merecido la pena, ya que esta obra es un acierto en mayúsculas que nos envuelve en una innovadora sensibilidad y que a su vez nos comparte detalles sobre estas tres grandes escritoras que, dicho sea de paso, han sido un impagable (re)descubrimiento.

Vivir, soñar y perdurar… Barrocamiento sin duda ha sabido transmitir estos verbos con un talento que hay que agradecer.



*Alicia Lobo es Sor Juana Inés de la Cruz
 Rocío Marín es María de Zayas
 Zaloa Zamarreño es Feliciana Enríquez


Pd. La obra tendrá un nuevo Pre-estreno este jueves 17 de enero a las 20:30 hrs en el Auditorio Jesús Cobeta (CMU San Juan Evangelista. Avenida Gregorio del Amo, 4. Metro Metropolitano) La entrada es gratuita! Para más información sobre nuevas fechas, pueden buscar la página de Facebook: Barroca Miento.



Fotografía by Jorge Coco Serrano



Fotografía by Jorge Coco Serrano





jueves, 10 de enero de 2013

La religión de la espera



Turner



Son muchos los oficios con los que se ha comparado el acto de la escritura poética. Algunos incluso han establecido puentes con universos tan originales como el de la gastronomía o el deporte. Los hay también quienes equiparan la poesía a otras artes como el cine, la música o la pintura.

De entre todas estas posibles comparaciones, hay una que me parece, valga la redundancia, la más poética. Esta comparación a la que aludo es la que se establece entre la poesía y la pesca, entre el poeta y el pescador. 

En el libro Poesía Reunida (UNAM, 1999) del poeta mexicano Antonio Deltoro, hay un último apartado donde se reproduce una entrevista que le realizó el poeta español Francisco José Cruz en 1990 y que se publicó en su momento en la revista Palimpsesto (Sevilla).

La entrevista en su totalidad es una delicia y arroja luz sobre la concepción del hombre y del lenguaje a la que Antonio Deltoro se consagra en su quehacer poético. Pues bien, justo al final de la entrevista el poeta mexicano concluye haciendo la siguiente reflexión:


El poema crea su soledad, su silencio. Esta zona de silencio, que está representada en la página por el blanco que rodea al poema, es el origen del rostro y de la voz del poeta, es su responsabilidad. Éste no debe rendirse a la superstición del resultado, de la prisa, de la cantidad, de lo lleno, que es la superstición de nuestros días: “Inocencia y no ciencia:/ para hablar, aprender a callar”, decía Octavio Paz. El poeta debe ser fiel a su silencio y a su verbo, tener, como el pescador, la religión de la espera. El poeta, porque es el responsable de su voz, es el guardián del silencio. 


Ante este hermoso y fecundo texto, coincido en que los poemas deben ser enemigos de la prisa y que, como bien dice Deltoro, cada poeta debe ser fiel a su silencio, practicar su propia religión de la espera. Pescar las palabras en la red del silencio, tirar el anzuelo al agua blanca de la página y esperar a que surja el temblor abisal.

Confieso que a veces he sido un pescador precipitado, y que la gran enseñanza que me ha dejado la poesía ha sido, justamente, la enseñanza de la espera. En la espera fraguamos el encuentro sin dañar la búsqueda. Esperar es buscar, quedarse quieto en el movimiento, acudir inmóvil a la revelación. Hay que igualar la paciencia del pescador pero también saber distinguir la recompensa fértil de la infértil. Y es ahí donde también el concepto de responsabilidad surge encarnado en esa figura del guardián del silencio.

Finalmente, termino con dos poemas breves: uno de Antonio Deltoro (poema de un solo verso como un pez recién cuajado) y otro de Luisa Futoransky (como colofón a esta breve religión de la espera).



Nocturno (Antonio Deltoro)


Las flores siguen rojas: el color no duerme.


…….


Arte Poética (Luisa Futoransky)


1

El pescador conoce de aparejos, sedales, tanzas,
cañas, anzuelos y plomadas.

El pescador sabe tirar al agua
las palabras
que no sirven.



lunes, 7 de enero de 2013

Sobre la verdad en Literatura


*
En Literatura, el concepto de “verdad” no reside en saber si lo que se nos cuenta ha sucedido realmente, sino en tener la certeza de que lo que estamos leyendo sucede como verdad en ese mismo instante.




domingo, 6 de enero de 2013

Para Ademir (Guillermo Meza)









Una bala nunca debió haber llevado tu nombre
Los nombres no tienen balas sino mariposas
El cobarde apretó el gatillo y perforó tu cráneo
Volaron los murciélagos en la seda de la memoria
La noticia llegó con tu cadáver disuelto
Sentí que un cuchillo me lamía la frente
Recordé tu sonrisa levitando entre diamantes
Me llamó mi hermana diciéndome la tragedia
Estar lejos es soportar las sombras
Me quedé muerto sabiéndote asesinado
No puedo con esta rabia de caracoles verdes
No entiendo por qué pasan las cosas
Me ahoga la lágrima donde levita la montaña
Para ti son estas palabras de hielo
No sé si me escuchas en esta sábana de nubes
Pero quiero que sepas que acá sigues siendo
No aguanto el dolor de Paulina por tu muerte
En la niebla tu nombre es un paisaje ciego
Eres el templo en que los pájaros sueñan
Tu recuerdo es un venado de ceniza iluminada
De tu ausencia construimos la piel del día
Nunca faltarás en nuestra cena de primos
Tu epitafio es el amor en que nos bañas de flores
La vida es un siglo de minutos solares
Eres el recuerdo en el que nunca te olvidamos.

viernes, 4 de enero de 2013

Prometeo o el hígado amoroso


Prometeo, por José de Ribera (1630)


La figura de Prometeo encadenado a una piedra, mientras que un águila le devora el hígado, es sin duda una imagen lacerante. Debido a su condición de Titán, Prometeo tenía ganada la vida eterna; por ello, todas las noches el hígado se le regeneraba por lo que cada día el ave volvía a comérselo.

De acuerdo con varias fuentes clásicas (Esquilo, Ovido, entre otras), a este Titán le debemos la creación del hombre y un regalo no menos preciado: el fuego. Fue este último regalo lo que le costó el castigo de Zeus, hasta que Heracles disparó una flecha al águila liberándolo por fin de aquel tormento.

Siempre me he preguntado por qué a Prometeo le devoran justamente el hígado y no alguna otra parte del cuerpo como los ojos, las manos, el cuello o el corazón. La respuesta creo haberla encontrado indirectamente repasando algunas notas sobre la obra poética de Ovidio.

En el poema 7 del libro III de los Amores, Ovidio nos narra cómo se queda atónito e impotente tras el encuentro con una bella mujer. En dicho texto Ovidio expresa:


¿No será que mi cuerpo languidece embrujado por algún veneno de Tesalia?; ¿no será que ensalmos y hierbas, ¡desgraciado de mí!, me están haciendo daño, o que una hechicera ha grabado mi nombre en amarillenta cera y una afilada aguja ha penetrado en medio de mi hígado?


En una de las notas al pie de página de este poema* leemos que en aquella época había una operación mágica llamada defixio, en la que a un muñeco de cera se le clavaba una aguja en el hígado, ya que a este órgano se le consideraba la sede de los sentimientos amorosos.

Por eso mismo Ovidio hace alusión a la aguja clavada en esa parte del cuerpo, como si una hechicera le estuviera propiciando esa congelación amorosa. Para los antiguos griegos y romanos, las vísceras (concretamente el hígado) era donde anatómicamente residía el sentimiento del amor. Es curioso pensar en dicha sensación: a veces, cuando creemos estar enamorados, no sabemos muy bien si es el estómago o el corazón quien nos gobierna. Sin duda para la cultura clásica era el hígado.

Ahora puedo imaginar con mayor claridad la decisión de que a Prometeo le devoraran justo ese órgano. Interpreto que quizá Zeus pretendía eliminar anatómicamente el órgano por el que Prometeo sentía tanto amor por la especie humana y así evitar que siguiera concediéndole benevolencias y favores prohibidos.

Con esto me quedan ganas de seguir relacionando los estudios médicos, las obras literarias y la anatomía de los sentimientos. Me gustaría saber en qué momento de nuestra Historia se cambió el hígado por el corazón como órgano portador del amor y qué obra literaria refleja ese cambio pionero.

Recuerdo también que en el estudio introductorio del Cancionero de Petrarca (publicado por Alianza Editorial) Ángel Crespo subraya una relación entre la doctrina hipocrática y la melancolía, teniendo en cuenta que muchos médicos antiguos y medievales consideraban este sentimiento, entre tantos otros, como una enfermedad.

En fin, no dejo de sorprenderme al ver toda la riqueza artística que se esconde detrás de cada pequeño detalle dentro de una obra. No deja de emocionarme todo lo que desconozco. No dejo de conmoverme por Prometeo. No dejo de sorprenderme al saber que alguna vez nuestro hígado fue considerado un ser amoroso.


* El extracto del poema y la información de la nota sobre Ovidio está sacado del libro de la Editorial Gredos que reúne la obra poética del autor.

miércoles, 2 de enero de 2013

¿Cómo te diste cuenta de que era un poema?






Los niños son los mejores periodistas que existen. Su curiosidad, su natural sutileza y su temperamento esencialista, los hacen apropiarse de los instantes con una frescura y espontaneidad envidiables. Las preguntas que los niños se hacen van más allá de cualquier deseo de aprehensión absoluta de la realidad y obedecen simplemente a la satisfacción de expresar sin miramientos lo que en ese momento pasa por su cabeza.

Hace unos cuantos meses tuve la oportunidad de escuchar recitar a la poeta argentina Luisa Futoransky  en la librería del Centro de Arte de Madrid (Galileo, 52). Junto a ella leyeron también los poetas Juan Soros, Jesús Urceloy y Sebastián Fiorilli.

Al término de su lectura, Luisa Futoransky nos compartió una anécdota que me relampagueó por completo. Nos contó que en una ocasión, al finalizar uno de sus recitales, un niño de alrededor de 10 años se le acercó y sin más le pregunto:


-       ¿Cuándo escribiste tu primer poema?


Y justo cuando Luisa se disponía a contestar la pregunta, el niño recapacitó de forma inmediata y cambió la pregunta diciendo:


-       No, mejor dime, cuando escribiste tu primer poema ¿cómo te diste cuenta de que era un poema?


Pues bien, desde que escuché aquella anécdota no he podido dejar de hacerme esa pregunta y de buscar una respuesta propia que me deje tranquilo y satisfecho. Creo que esta pregunta es digna de un gran periodista y creo que es una pregunta a la que todos, en mayor o menor medida, deberíamos de dar una respuesta, sino a manera de poética, sí a manera de reflexión autocrítica.

Quizá pasen los años y jamás logre responder a una pregunta de tal calibre con la certeza y la convicción que me gustaría; pese a ello, y con esto termino, dejo aquí mi propia respuesta animando a que alguien más busque la suya propia.


¿Cómo me di cuenta de que era un poema?

R= Me di cuenta de que era un poema porque en él las cosas habían dejado de ser ellas mismas para convertirse en otras. Me di cuenta de que era un poema porque sentí deshabitar mi cuerpo para habitar el lenguaje. Me di cuenta de que era un poema porque a través de la palabra sentía que había “descubierto” una nueva forma de deletrear el mundo.