martes, 12 de junio de 2012

Nimbos/Claroneblón, sobre la fotopoesía de Jorge "coco" Serrano




Nimbos/Claroneblón:
Retrospectiva foto-poética del artista peruano Jorge "coco" Serrano  


*Nota: el año pasado, en Madrid, tuve el gusto de presentar una muestra de foto-poesía de Jorge "coco" Serrano, titulada Nimbos/Claronebón. La muestra estaba integrada por 11 fotografías y once poemas.  A continuación, presento el texto que leí en su momento con motivo de la inauguración de dicha muestra, y a su vez 5 fotografías y 2 poemas inéditos pertenecientes a Nimbos/Claroneblón. Ante esta pequeña retrospectiva, este año Jorge "coco" Serrano nos ofrecerá nuevas muestras en Madrid, Lima y Colonia.



Texto de la inauguración:


Sometidas a un movimiento encarcelado y despojadas de la inmediatez del mundo para acceder a un personalísimo spleen de la imagen, las once composiciones que integran Nimbos/Claroneblón, pueden leerse como una inquietante caligrafía visual en donde el instante se disemina para multiplicar su esencia y mostrar el halo sensorial que lo asfixia.

Una arriesgada y original mímica del lenguaje que gira entorno a la búsqueda de la conciencia en un estado de permanente ensoñación, un lirismo corporal que roza lo circense y nos maquilla con su trágico reflejo. Una ablución que nos sumerge en la mirada onírica de lo sublime, que nos disuelve en su parpadeo de danza petrificada. Un personaje que llueve, que ramifica sus espectros y se derrite en una pausa. Un sostenido aliento poético que desafía las ópticas cotidianas y nos embelesa con su frenetismo animal.

Once ventanas, once luxaciones inspiradas en la disgregación armónica de la pieza musical Artikulation (1958) del compositor György Ligeti .

Nimbos/Claroneblón se nutre de la tradición de la fotografía subjetiva  y nos revela la predilección  de estados estético/metafóricos frente a cualquier intento de preconización de la realidad. Mirar o leer la niebla de esta muestra de foto-poesía, es transmutarse en símbolo, en pájaro que huye con una mujer en sus alas.

Como poeta y como fotógrafo, Jorge coco Serrano, posee el demonio, la visceralidad y la alquimia que convierte la palabra en imagen y la imagen en palabra. Un acompasado ritmo que casi siempre desemboca en una alegoría sobre la desolación y la descomposición del hombre frente a los crueles mecanismos de una sociedad anómala y disfuncional. Un exorcismo de los atavismos de la naturaleza humana. Una compenetración casi inaudita con el proceder cotidiano y una relación ritualista y erótica entorno a lo femenino como belleza sustentadora.

Nimbos/Claroneblón, puede definirse como un lienzo dual en donde el símbolo y el delirio son el único refugio para salvaguardarse de un campo lleno de signos por descifrar. Una niebla que transforma la realidad en visión, la visión en conjuro y el conjuro en poesía. Sean bienvenidos a este claroscuro nimbo de imagenes y palabras, gracias.


o. pirot









5 fotografías de Nimbos/Claroneblón (Jorge "coco" Serrano)



2 Poemas inéditos de Nimbos/Claroneblón
Jorge "coco" Serrano




T i z n a r


Filtro tu cara  -aún no fría-  con la mía,
recojo mis yós,
tustrazos de mí.


Nimbos / Claroneblón,
trazo bulto y sombra, 
vena rota mal atada a otra vena floja.
Mouvement: Habitáculo, aguador lánguido
                                   de este diurno malalienzo
que abriga la grasa grisácea / Ceniza desaparecida.

Tintura: Se te escapa el encarmado por las serdas más oscuras.

Instinto:
Esbozo dos YÓ -esa mujer envejece de mí-
                                 los clavo en mis palmas:
                                 Luzdevela / Melazadepenas,
     nuez impaciente degluta castor,
     herida: Corinto / Maldeocre.
     Esa ventana no puede volar,
     ciérrale el cuello,
     impulso: Bocabotella:
     Ruedan suspendidas troceadas menudencias,
     naderías de un rojizo, goterabierta.

Tintura: Se te escapa la ceguera por el fieltro.







A n i d o


Terneza;
carne y certeza entre dos bocas.



He dolido
en los rieles de su escote.


         Cicatriz que enjuaga el perfume
                              de aquella llaga en forma de fem.






*En este enlace hay una muestra general del trabajo fotográfico de Jorge "coco" Serran, así como su contacto directo: Portafolio,    Flickr,  Facebook








domingo, 10 de junio de 2012

La religiosidad del azar




La religiosidad del azar

(breve consideración de los encuentros accidentales, y de un supuesto origen azaroso del universo, como cauce trascendental en nuestro insignificante pero valioso devenir)



El azar posee en sí mismo un alto grado de religiosidad. A lo largo de la historia, se ha abusado de este término para desvincularse de cualquier tipo de religión y adentrarse en un supuesto juego pueril en donde el universo parece estar meramente regido por una suerte de laberintos casuales sin ningún halo de trascendencia. El problema real no consiste en saber si todo lo que nos rodea es producto del azar, sino más bien en la forma en que nos apropiamos de este concepto para quitar peso trascendental a nuestra existencia en vez de añadir más misterio e interrogantes.

Mientras que las religiones están sustentadas por sus dogmas de fe y su cosmovisión particular, el azar pareciera ser un fantasma anodino sin personalidad alguna sobre el gobierno del cosmos y, más aún, sobre el de nuestras propias vidas. El azar, sin embargo, está rodeado de un halo religioso que lo convierte, paradójicamente, en una especie de religión. Mientras que las religiones encuentran explicaciones a los hechos mediante su relación con sus respectivos dioses, el azar sólo resplandece bajo una sola premisa: el hecho de que ocurra algo dentro de un número infinito de posibilidades.
Esta simple premisa le da a cada hecho un carácter de singularidad sin precedentes.

Bajo estos términos,  la pregunta fundamental sería: ¿por qué, si existe un número infinito de posibilidades de que algo ocurra, por qué precisamente nuestra historia ha ocurrido de esta y no de aquella otra forma? ¿Y si el azar, ya de antemano, ha decidido por sí mismo cómo sucederán las cosas de aquí hasta el fin de los tiempos  y simplemente nos hace creer que hay otros caminos cuando en realidad no hay otro decurso que el de su determinismo previo?

Sean cuales sean las preguntas que nos hagamos, y sean cuales sean las respuestas que aventuremos, lo cierto es que el azar plantea mucho más problemas filosóficos y ontológicos que cualquier religión; por ello, resulta sorprendente cuando alguien se refiere al azar como un hecho simple sin importancia, y se refugia en él como en un escudo de escepticismo y de pereza conceptual.

Fernando Pessoa decía que: “No haber Dios es un Dios también”. Con ello quiso decir que la vida, concebida a partir de la ausencia de la idea de “dios”, sería igual o mucho más desconcertante  que la vida concebida a partir de la presencia de la idea de “dios”.  Con el azar ocurre lo mismo pero en dirección contraria: La idea de la vida regida por el azar resulta mucho más desconcertante que la idea de la vida regida sin el azar.

Si decimos que el azar es el advenimiento de un encuentro accidental, de un hecho que ocurre porque sí, y si creemos que fue el azar el detonante de todo origen  ¿entonces cómo fue que el azar comenzó a existir cuando no había universo? ¿o nació de la mano de él? Y si el propio azar no se determinó a sí mismo como existencia, ¿quién o qué lo hizo?

La Física Teórica ya se ha encargado de demostrar que las leyes de la física son inmutables y universales. Entonces, el azar deja de ser un mero hecho casual para convertirse en una experiencia causal.

De esta forma, podemos deducir que nada puede ocurrir por el simple hecho de ocurrir, ya que hasta en el azar hay algo de armonía incomprensible. En ese sentido, la idea del azar trae intrínsecamente también una idea de trascendencia, ya que, dentro del infinito, aparecen ciertas leyes o milagros que le dan al tiempo una suerte de música y epifanía. El azar tiene una misión “religiosa” (entendido este término como trascendencia): transformarse en causa o efecto, y es nuestro propio pensamiento el que determina el alcance de dicha transformación. El azar existe, pero dentro de él hay cosas que ocurren por un deseo misterioso y prefigurado, algo parecido al "azar selectivo" al que se refería André Breton. 

El azar es la incubación de una causalidad que está por venir y que responde a la unión accidental de dos fenómenos que se ignoran entre sí pero que de pronto, por un halo azaroso, se ven uno frente al otro, dando lugar a una trascendencia tan hermética como asequible. En realidad todo ocurre por algo, y quizá nunca encontraremos una respuesta, pero al menos habremos hecho de algo casual, algo que ayude a definir o a encausar nuestras experiencias existenciales. Esta transmutación casi imperceptible de la casualidad en causalidad, y de lo insignificante en algo valioso, es lo que mantiene en armonía al universo. 

Dentro de este impulso, cada uno puede relacionarse y encontrar su desciframiento dentro de la religión más incomprensible y seductora de todas: la religión del azar.


o. pirot


sábado, 19 de mayo de 2012

El nevado silencio de tu carne




El nevado silencio de tu carne



El nevado silencio de tu carne,
despojada blancura que inventa
otra piel en mi cuerpo,
bosque impalpable de murmullos.

Tu voz salvaje me protege,
delgada y oscilante,
como el canto de los pájaros
alrededor de la niebla.

Eres la flor que detecta la piedra intangible de la noche,
la flor que se arquea y derrama
su sangre en el musgo del horizonte.

Tus ingles sostienen mi voz con su alfombra
y desprenden el vuelo hacia mi lengua de humo. 

Levantas las ruinas de mis paisajes muertos
sembrando campanas en las cenizas del hambre.

Nuestras bocas palpitan entre la herida y el cielo
y ahorcan la penumbra en un beso de plata.

Eres la nieve que suena bajo mi nombre.

En tus manos me fundo
como una huella sin tiempo.


(o. pirot, inédito)

martes, 13 de marzo de 2012

Entrevista a Óscar Pirot, por Conrado Arranz








ENTREVISTA A ÓSCAR PIROT







*La siguiente entrevista realizada por el ensayista Conrado Arranz apareció publicada el año pasado en el siguiente medio impreso:
Separata. Revista de pensamiento y ejercicio artístico, nº.25, Santiago de Querétaro, julio de 2011. (México)


1. Me gustaría, en primer lugar, saber cómo compatibilizas tu vida cotidiana con la escritura de poesía.

R: El desbordamiento de la cotidianidad a veces me produce un estado de indeterminación, una suerte de autismo existencial. Es como si la densidad de los días me fuera fosilizando y me maquillara con un halo de invulnerabilidad. Es entonces cuando la escritura se hace más necesaria, es entonces cuando uno se detiene, baja las armas y se predispone a una voluntad de contagio. En mi caso, la escritura no surge del trayecto sino de las pausas, esas pequeñas visiones en las que de pronto el entusiasmo y la vitalidad nos devuelven la capacidad de asombro. El asombro permite que uno no sea sombra. En mi día a día busco un estado contemplativo, ese pequeño hallazgo que puede surgir de una reflexión, un recuerdo o un contacto directo con la intemperie. Entre ese hallazgo y el acto de la aparición del poema atravieso por un proceso al que denomino "la sedimentación del lenguaje", un lento despeñarse en el que busco que el poema sea quien me escriba y no yo quien escriba el poema. En ese sentido escribir no es escribir sino desollar el silencio, desoír para escuchar lo que hasta ese momento se nos presenta como indecible. En mi vida cotidiana compatibilizo la escritura con esa alteridad entre el hombre seducido por el letargo de la rutina y el niño que se detiene boquiabierto a sentir cómo el mundo acaba de nacer.


2. ¿En qué proporción repartes la carga espiritual y la carga material dentro de un poema?

R: Siempre me ha cautivado -entre otras influencias filosóficas como el concepto de "sustancia divina" de Baruj Spinoza- la teoría del hilozoísmo de Tales de Mileto como ejercicio espiritual a lo largo de mi vida. El hilozoísmo abogaba por una animación psíquica de lo que a nuestros ojos se presenta como inanimado. Tales de Mileto confiaba en que las cosas estaban habitadas por pequeños dioses. Más allá de esta creencia, que me resulta peculiarmente afín con la religión del shintoismo –guardando, claro, las debidas proporciones- lo que me produjo cierta curiosidad fue llevar a cabo ese planteamiento indagatorio sobre las cosas que me rodeaban. Un ensayo imaginativo de despersonalización para intentar penetrar en el ser de las cosas y hablar desde ellas o siendo ellas. Por eso creo que la carga espiritual en mis poemas no está escindida de la carga material, intento más bien que confluyan y se vean sometidas a una simbiosis en la que se contengan simultáneamente. Trato que el poema contenga un aliento místico y sobre todo naïf. En ese sentido me cautiva mucho una idea del poeta mexicano Antonio Deltoro que dice que en “la infancia todo está animado, todo está almado”, es decir, que todo tiene alma. Lo que intento es que el poema sea una recreación del instante, una realidad poética en donde las cosas dejen de ser ellas mismas para convertirse en otras.


3. ¿Qué importancia tiene la forma respecto al contenido en tu poesía?, ¿qué función cumple cada una?

R: En algunos de mis poemas esta importancia es fundamental debido a que la distribución tipográfica del verso o la adecuación a una forma métrica convencional o inventada son el vehículo para que las palabras cuajen y fortalezcan el sentido de lo que en ese momento se está diciendo. El cuerpo del poema se nos presenta como una danza petrificada que cobra movimiento en la lectura. Busco que la forma cumpla la función de hacer visible la musicalidad interior que duerme en cada poema y, en otros casos, que alimente el significado que se desprende de esa musicalidad. El contenido en la forma se vuelve incontinencia, va más allá de ella, es una semilla que nace para transgredir sus límites y florecer en una imagen distinta a la que se proyecta. En mi poemario Bestimenta intenté que esta relación fuera por demás evidente, quise que fuera un bestiario del lenguaje. Así, por ejemplo, si el poema se refiere a una ardilla, un escarabajo o a una libélula, utilizo el haikú, el aforismo o la greguería; mientras que al hablar del hipopótamo, el mandril o de una cocodrila, recurro a un desbordamiento, una incontinencia del lenguaje que denote la pesadez o la violencia verbal que estos animales pudieran encausar a través de una voz imaginaria. La forma y el contenido son una unidad indisoluble que busca ser disuelta.


4. En tu poemario Bestimenta, la reflexión en torno al lenguaje termina por constituirse en un elemento esencial, ¿qué inquietud te genera este tema y cómo interactúa con el resto?

R: Mis dos grandes obsesiones son el lenguaje y la luz. Desde el Cratilo hasta nuestros días la idea de la palabra como portadora del ser ha sido un tema inagotable. En mi opinión, este cuestionamiento se reduce a una paradoja: el lenguaje no da vida pero es vida. “Hay que pensar -nos dice María Zambrano- que el primer lenguaje tuvo que ser delirio. Milagro verificado en el hombre, anunciación, en el hombre, de la palabra.” Si la palabra se anunció en nosotros estamos destinados a enunciarla. En mis poemas no busco explicar el lenguaje sino simplemente evidenciarlo, que el lenguaje se diga a sí mismo. La poesía está más cerca de la onomatopeya primitiva porque recurre a ese delirio para exorcizar un estado de lucidez. Esta esencia interactúa en mi poesía a modo de intermitencia: que el lenguaje poético diga y que también se diga.


5. ¿Cuáles piensas que son los ingredientes del lenguaje moderno?, ¿cómo se articula en relación con los hechos cotidianos?

R: Las redes sociales y la tecnología han convertido nuestra vida en un hipertexto colectivo. Las voces se entremezclan y dan por resultado una especie de multi-autobiografía mutilada. Este palimpsesto está marcado por la fugacidad, la concisión, la divulgación y la evidencia de lo íntimo. La hiperactividad de nuestras sociedades nos orillan a decir y a señalar, cuando en realidad debiéramos nombrar y descubrir. Esta es la ambivalencia que el lenguaje moderno y los hechos cotidianos nos están heredando.


6. ¿Qué sentimiento te produce escribir poesía?

R: Escribir poesía me produce una sensación de compañía y orfandad. Vivo la poesía como un duelo interior, una oración, un rezo. Siento una gran debilidad y empatía por Ícaro y Faetón. En ambas figuras me cautiva el riesgo del ascenso y la caída. Escribir poesía me produce ese vértigo inmóvil. El riesgo de estar vivo.


7. El hombre y la bestia forman el binomio esencial en tu reciente poemario (Bestimenta) ¿cómo se articula en torno a tu concepción poética?

R: Todo parte entorno a una reflexión de lo animal y lo poético. La naturaleza animal implica en sí misma un estado de permanencia poética. Pareciera que los movimientos naturales de ciertos animales poseen intrínsecamente una belleza singular. En contraste, los movimientos naturales del hombre resultan a veces anodinos. Creo que, entre otras muchas razones, inventamos el arte para llenar los vacíos poéticos de los que carece nuestra propia naturaleza. El arte, más allá de alejarnos de los animales, nos acerca más a ellos. Mi poemario Bestimenta es un acercamiento hacia esta concepción fraterna con lo animal.


8. Como en “Sueño manatí” [poema incluido en Bestimenta], en ocasiones resulta difícil expresar con el lenguaje lo que forma parte de nosotros. En tus poemas, la reflexión en torno al silencio, constituye un tema recurrente, ¿cómo planteas esa relación entre lo nombrado y lo no dicho?

R: La insinuación es una de las virtudes poéticas que más me seducen. Esta virtud la descubrí gracias al acercamiento a la poesía china, japonesa e hindú, que se lo debo en gran parte al libro Versiones y diversiones de Octavio Paz. La insinuación plantea que el poema está en lo no dicho. Entre lo nombrado y lo no dicho hay una inercia que se desprende y nos convida de una nueva incertidumbre que nace a partir de lo que el poema dice. El poema nace del silencio y regresa a él. Es una ablución que acaba por convertirse en un vapor más allá de su agua. Es ese vapor lo que busco al bautizar el poema.


9. ¿Si fueras un territorio?

R: Sería un paisaje nevado. La nieve es la escritura que borra lo dicho por el paisaje.





*Conrado Arranz (Madrid, 1979)

Es Licenciado en Derecho, Maestría en Formación e Investigación Literaria y Teatral, Doctorado en Literatura Hispanoamericana y actualmente goza de una beca de investigación en el Colegio de México. Es autor de diversos ensayos y reseñas. Gusta de viajar, preguntar, leer y, en determinadas ocasiones, guardar silencio ―es en esos momentos cuando escribe.


Pd. Agradezco la sensibilidad y la generosidad tanto de Conrado Arranz, como de la Revista Separata, al realizarme la entrevista y al permitirme difundirla en el blog.

domingo, 19 de febrero de 2012

A una fotografía antigüa



Estás ahí, inmóvil en tu pequeña jaula de luz. Estás atrapada en un tiempo sin nombre, en una fecha con olor a infancia. Te hablo desde mi silencio y siento que me escuchas. Te cubro con la blanca seda de mi mirada y recojo tus ojos que perforan la noche. En tu carita se asoma el rostro de una manzana brillante, una fruta que refleja la esencia de tu pasado dormida en un caballo de plata. Pequeña flor en blanco y negro, afinado espejismo recién nacido en mis días, a ti desencadeno estas palabras como un loco que desangra su voz en la nieve. A ti vengo discreto como el vapor y su fuego invisible. A ti ofrezco las huellas de este instante en los que tu imagen siembra filamentos de luz para hacer nacer la flor invisible que ostenta el universo.


o. pirot

11/09/2011


martes, 17 de enero de 2012

Ómnibus

Ómbinus



En 1971 apareció en México una antología titulada Ómnibus de la poesía mexicana. Su compilador, el poeta y ensayista Gabriel Zaid, no escatimó esfuerzos en reunir una variada y exquisita selección de poemas que, sin duda alguna, ha desembocado en la antología más ecléctica y generosa jamás publicada en México.


En dicha antología, que se ha venido reimprimiendo con el paso del tiempo, se expresa una visión vivificante y tentacular de la poesía mexicana, ya que en ella convive un arcoiris de contrastes: desde refranes, conjuros, trabalenguas, adivinanzas, canciones, poesía indígena, corridos, sátiras… hasta los poetas y los poemas más consagrados de la literatura mexicana teniendo como punto final la poesía de José Carlos Becerra.


De la poesía popular, anónima y callejera, hasta la poesía con nombres y universos propios, Ómnibus de la poesía mexicana es una ventana que nos ofrece un paisaje heterodoxo y abigarrado de la riqueza verbal de un país que ahora lucha por hacer de la palabra el puente que nos devuelva la paz y limpie el horror de la sangre.


Releyendo esta antología en la distancia, puedo adivinar a la gente mexicana intentando ofrecer su mirada hacia un punto que les devuelva la esperanza frente a un presente desolador. La poesía es ( o es que así me lo imagino), en estos momentos decisivos para México, el filamento que resplandece y lucha por deshacer los crueles silogismos de un fuego cruzado que se ha cobrado la vida de más de 45,000 personas en los últimos años. Una violencia extrema que bajo ningún concepto debe aceptarse como estética; si eso ocurre, Baumgarten saldría de su tumba para convidarnos de sus gusanos bellos. Quien funda la estética en dar muerte, y no en una idea sobre la muerte, no es más que un muerto en vida, un vivo e infame cadáver.


Ante el Ómnibus trágico de la Historia, encuentro en el Ómnibus de la Palabra el viaje necesario para reafirmar que, ante la catástrofe, la llama de la poesía debe refulgir como una telaraña de fraternidad entre los hombres. Y es este concepto, el de fraternidad, el que distingue la frontera entre Poesía e Historia, ya que nadie escribe para mal matar sino para bien morir. Y el Quijote razón tenía: quiero morir sabiendo que muero.

No más muertes, no más sangre. Debemos ser más inofensivos que la paz.



o. pirot




jueves, 12 de enero de 2012

"Pan para la princesa": Huellas de un fuego glacial

"Pan para la princesa"
de Elise Plain


Elise Plain "Pan para la princesa", El Gaviero Ediciones, España, 2011
Colección Troquel 12



Huellas de un fuego glacial


“la nieve es nieve pero quema”

Octavio Paz


Inyectada de un fulgor existencial y concebida desde un enigmático desdoblamiento del lenguaje, la poesía de Elise Plain abre surcos en donde el silencio deposita sus convulsiones vitales para ofrecernos la partitura de un cielo interior que lucha por hacerse con la fecundidad del tiempo. * me gustan las canicas no me gusta la eternidad (p. 21).


Instintiva y nómada, su escritura desafía las fronteras habituales y se adentra en un incesante riesgo estilístico que mantiene en vilo la respiración del texto. Su voz parpadea y cruje como el fuego y a su vez se derrite y solidifica como la nieve. Operación híbrida que nos deja el paisaje de una sombra luminosa, las huellas de un fuego glacial. * no es nieve es espuma blanda lo que encuentro bajo la piedra dura entre pitidos duros entre olores calientes entre brisa que no es nieve es/ brisa fría nada más pero nieve, también. (p. 26).


“Pan para la princesa” sorprende primero por la singularidad musical de su título, una tonalidad naïf que esconde en su aliteración el conjuro inicial de un ofrecimiento, una ofrenda que se postergará a lo largo del libro a manera de quemaduras y ungüentos, de descubrimientos y ausencias. De esta forma, los primeros versos del libro nos remiten casi a una escena de iniciación: comer pan azul en las manos de un loco. Morder el pan, el fruto del delirio, el desencadenamiento de una revelación: * mi pedazo de locura es mi pedazo de ser (p.26).


La imagen del pan se hace presente desde la primera página y se adentra en todo el libro a manera de fantasma intermitente. Elise logra modificar la referencia directa del pan para catapultarla hacia una dimensión simbólica. El pan deja de ser un alimento para convertirse en algo más, y ese algo más será uno de los temas centrales del libro: la comunión con lo sagrado, el descubrimiento de nuestro propio ser en un cuerpo ajeno; y de ahí el caos, la separación, la ausencia, la tristeza en bocados azules.


A medida que avanzamos en la lectura descubrimos que el tratamiento del espacio se bifurca hacia dos direcciones. Por un lado, acudimos a un escenario, un espacio delimitado lleno de efervescencia, de repertorios musicales: The Cure y sus ángeles tamizados; y por el otro, tenemos un cosmopolitismo que nos lleva a Cantabria, Madrid, Nueva York, Santiago, San Francisco, París, etc. Es así que se establece un contraste entre Escenario/Ciudad, Realidad/Evocación.



La inserción súbita de distintos personajes dentro del poemario hace despertar la incógnita de saber quiénes son y en qué medida no es la propia autora la que se refugia en esos espectros, en esas máscaras poéticas que a ratos nos dejan pasajes tan lúcidos como la descripción de La chica del metro o la de La silla de Lines. ¿Ana, Ulises, Rosilda, Elise? Quizá un juego de perspectivas en donde las apariciones son los reflejos de una misma carne, la carne de esa ex-bailarina que se baña en el mar, imagen de la purificación del cuerpo como templo de la alegría, imagen de un baño bautismal que disuelve la tristeza y nombra todos los cuerpos en uno.



En ciertos momentos se aprecian destellos que nos remiten a la Canciones de inocencia y de experiencia de William Blake. Ese paso existencial entre la inocencia azul y la siniestra madurez negra que Elise enhebra a través de su conciencia poética. Conciencia que prefiere las canicas y la intensidad de un instante de rock, dando la espalda a la eternidad y sus arrugas amarillas. En la niñez no hay tiempo, sólo hay instantes. La inocencia consiste en no ser tiempo. La inocencia se pierde cuando cobramos conciencia del paso de las horas y con ella la aparición de dos rayos fulminantes: el del amor y el de la muerte. “Pan para la princesa” es un glacial que avanza porque ha sido tocado por uno de esos rayos, es una lengua de plata que se enrosca sobre sí misma para reconciliarse con su armonía primitiva. Tal vez por eso para Elise no hay amor sin música, tal vez por eso lloro de alegría por la mujer y de tristeza por la niña. (p. 40).


Cabe resaltar también la utilización del color azul, un color que en su momento fuera la médula cromática y simbólica del modernismo hispanoamericano y del que Elise se vale para ofrecernos un erotismo sutil y desconcertante. Esto, aunado a las distintas distribuciones y juegos tipográficos y a la idealización del cuerpo como paisaje, nos dan la idea de estar frente a un pergamino sensorial. En colores, trazos y texturas, por momentos Elise es Monet, Franz Marc y Jean Dubuffet.


Las aceleraciones y los aislamientos rítmicos que posee el poemario hacen que el lenguaje en ocasiones se adelgace hasta estrangular una sola palabra y darnos la idea de cuarzos translúcidos que se suspenden como copos en su soledad vertical. Y es entonces cuando la escritura se desgrana como nieve coagulando el peso semántico de cada palabra:


palidez

instrumento

universo

tejido

to stroke

temperatura

soneto

tree

percebe

tragedy

edad

telaraña

pasolini

follaje… (p. 32)


De igual forma, la acertada utilización de los diminutivos y las inserciones de textos en otras lenguas, nos revelan una suerte de ternura y polifonía que subrayan la energía verbal de la que fluyen los versos.


¿Diario mutilado, collage polifónico, mail-art, epístola diseccionada, poema-río? Las nomenclaturas y los encasillamientos sobran cuando lo que refulge es un caudal de palabras que se adentra en nosotros como una nieve sonora: *(Me gustaría no saber cómo es la nieve para escucharla mejor pero ya hay ruido de nieve en mi cabeza) (p. 26).


El aliento instintivo con el que se hilvana todo el libro parece emanar de la propia naturaleza infantil. Una naturaleza que preconiza la hostilidad febril con que la princesa se adentra en el sexo y en la inquietante contemplación de los fémures de un lobo estepario. Esta fuerza animal está representada por un verso tan hermoso como revelador: . Porque la danza de las hormigas es muy salvaje de niña arañaba las paredes en busca de señales feroces (p. 36).


Como sucede con toda obra, los hallazgos y las señalizaciones se nos presentan en su totalidad inagotables y un tanto más inabarcables. La reflexión sobre una obra nace de la imposibilidad de poder descifrar ilimitadamente todo el resplandor que se esconde bajo su abrigo de letras. No creo en las verdades ni en los juicios estéticos que condicionan el gusto antes del paladeo, en cada lectura debemos ir desnudos al encuentro con la palabra y volver manchados de tinta y signos con los que dialogar. Esto es lo que he intentado hacer aquí. Esto que dejo no son sino las huellas de un fuego glacial, las quemaduras de una nieve que Elise Plain nos comparte de forma tan lacerante como hipnótica.


Finalmente, aunque toda nuestra existencia no sea sino una carta mal escrita, es esa carta, al fin y al cabo, la que hace posible que tengamos existencia. Y que en eso, hermosamente, se nos vaya toda la vida.



o. pirot



lunes, 9 de enero de 2012

domingo, 1 de enero de 2012

Ícaro


Ícaro



ya no te aflijas más
Ícaro

aunque el sol derritió tus alas
no podrá nunca
incinerar el vuelo



(de Luz anfibia, inédito)

jueves, 20 de octubre de 2011

Mudanza


Mudanza



Intenté llenar
un hueco
con un vacío

y al instante
el hueco
y el vacío
se llenaron de mí.


o. pirot

lunes, 13 de junio de 2011

Ver no viendo

"Ver no viendo"
(un pequeño homenaje al koan)




Un joven discípulo y su maestro se encontraban en la cima de una montaña contemplando la inmensidad del paisaje. Entonces el discípulo preguntó:

- Maestro, ¿hacia qué punto del infinito es necesario mirar para tener plena conciencia de que realmente estamos vivos?

El maestro le miró fijamente y respondió:

- Cierra los ojos y lo descubrirás.


o. pirot (06/2011)

martes, 24 de mayo de 2011

Carta Abierta


La siguiente carta tiene como fin plantear una coexistencia fraterna entre las diversas formas de aproximación a la poesía, así como un diálogo plural y enriquecedor con las diferentes propuestas poéticas. Les invito a su lectura y reflexión.

CARTA ABIERTA EN DEFENSA DE LA PLURALIDAD Y CONVIVENCIA DE POÉTICAS

La realidad no es legible de manera evidente. Las ideas y teorías no reflejan sino que traducen la realidad, pudiendo traducirla de manera errónea. Nuestra realidad no es otra cosa que nuestra idea de la realidad. Del mismo modo, importa no ser realista en un sentido trivial (adaptarse a lo inmediato), ni irrealista en el mismo sentido (sustraerse de las coacciones de la realidad); lo que conviene es ser realista en el sentido complejo del término: comprender la incertidumbre de lo real, saber que existe una porción de lo posible aún invisible en lo real.

Edgar Morin


El lenguaje poético es un patrimonio colectivo. Una urdimbre tejida en la arena de la diversidad. Nuestras tradiciones literarias siempre se han visto atravesadas por múltiples mutaciones que han ayudado a componer y descomponer el ovillado paisaje de la palabra. No en vano la palabra recoge la complejidad genésica de nuestra existencia. Así ha sido en el caso de la lengua española. La(s) literatura(s) panhispánica(s) (de acá y allá, en diálogo unas veces, aisladas otras) siempre han manifestado en su devenir histórico la riqueza de lo plural, el desborde de lo conectivo. No existe una deriva única de lo poético. Nunca se produjo una voz homogénea para toda nuestra tradición. Las tentativas de encerrar el lenguaje literario dentro de límites inamovibles han dado como resultado estructuras cerradas de pensamiento que trabajan en contra de la propia y esencial condición de la palabra.

Las personas que firmamos esta carta creemos firmemente en esta pluralidad poética heredada –a la que hemos tratado de contribuir activamente con nuestro propio trabajo– y por eso nos mostramos resistentes a cualquier forma de cierre normativo. Creemos necesario alzar un muro de contención ante actitudes que pretenden reproducir debates que «ya» no son legítimos –que, en realidad, nunca lo fueron– porque representan en sí mismos una agresión a esa misma pluralidad conquistada, al trabajo y legado creativo, teórico y vital de muchas poéticas y poetas precedentes y que recogen de manera natural el legado incuestionable de los padres de la modernidad poética: del romanticismo inglés y alemán al surrealismo pasando por Baudelaire, Rimbaud y Mallarmé. Ha costado mucho desterrar de nuestro campo literario el cainismo y la exclusión. No vamos a consentir ahora que vuelvan a reproducirse estrategias envenenadas similares. El debate de poéticas es necesario, útil el contraste filosófico, intelectual, en torno a la creación, pero siempre en el marco de un respeto escrupuloso a la diversidad y el disenso.

Por todo ello queremos reivindicar como legítimo y propio de la(s) poética(s) panhispánica(s) actual(es) los siguientes elementos:


  • Escritura(s). En plural. Modos del lenguaje que se encuentran. Ningún programa prescriptivo. Huellas. Rescoldos a modo de conceptos, de cruces, de intuiciones. Ninguna tabla de la ley. No sabemos. Quizá sean un modo de operar, de practicar la literatura. Ese acontecimiento ignoto. No sabemos. Disparan la semilla de lo por hacer y de lo hecho. No sabemos. Mueven a la acción.

  • Tradicion(es). En plural. Linajes incrustados, desde siempre, en nuestra modernidad, en nuestra memoria literaria. Linajes que se activan y se iluminan desde el presente y de los que debemos hacernos merecedores. Como afirmó Eliot, la tradición «no se puede heredar, y si la deseas debes obtenerla con gran esfuerzo». Cada poeta se forja y construye su tradición, su propia cadena de ejemplos y magisterios, y este esfuerzo es en sí mismo un acto poético, una intervención en el mundo. Puede ocurrir –y de hecho ocurre– que este esfuerzo ponga a prueba nuestra capacidad de asunción cognitiva o de mera comprensión, incluso a lo largo de toda una vida de esfuerzo. La dignidad e inteligencia vitales consiste entonces en asumir esta discapacidad en vez de darle el formato autoexculpatorio de lo incomprensible, lo hermético, lo bárbaro y despreciable. Imposible simplificarla, esencializarla, despotenciarla a través de marbetes o etiquetas reductoras. Imposible normativizarla en interés propio, mediante operaciones espurias de exclusión o ninguneo. Voces habitadas para nuestro presente y nuestro futuro.

  • Heterodoxia(s). En plural. Nunca una lectura unívoca de lo poético, no podemos aceptar como obvio ni la desaparición del habla ni el habla homogeneizada. La palabra poética implica desborde, intersubjetividad, entramado conectivo, intersticio, complejidad. Y significa todo ello porque dialoga con lo humano.

  • Poética(s). En plural. No hay una poética una que convierta a las demás en otras. No hay norma, no hay centro natural o tácito. Queremos (re)afirmar y defender el deseo y la probada capacidad de convivencia de poéticas diversas que han demostrado en los últimos años su resistencia a la codificación. No precisamos para construir o apuntalar una identidad la negación del Otro. No vivimos la alteridad como amenaza, sino como nutriente y condición necesaria para la construcción de nuestra posible identidad colectiva y personal.

  • Hibridez y Diversidad(es). En plural. Creemos que la poesía no es mercancía, no es hija de la rentabilidad económica. Tampoco de las ideologías. La poesía es una multiplicidad de pájaros, aves raris, aves migratorias, que ponen su nido en lo alto, alejado del manoseo y voracidad de las alimañas y carroñeros. No podemos, por tanto, hablar de «una» poesía, sino de «poe-diversidad», en constante vuelo, en constante cruce, en constante mestizaje. Y no enjaulada, sino libre, puede ser del mundo, desde el mundo, con el mundo. Pero siempre «haciendo mundo».

  • Pensamiento(s). En plural. Desconfiamos de los falsos dualismos (razón y emoción, realismo e irracionalismo, público y privado, naturaleza y cultura…) en los que se ha querido encerrar lo poético. Se trataría, como dice Miguel Casado, de «ampliar la noción de pensamiento, extenderla a todos los movimientos de la mente, a uno y otro lado de la conciencia, a todos los movimientos interiores del lenguaje que de modo constante nos recorren y atraviesan». En definitiva: destacar el carácter desestabilizador y genésico de la palabra poética como apertura del pensamiento.

  • Realidad(es). En plural. La relación de lenguaje y realidad es compleja, porque ambas son complejas de por sí y más cuando se relacionan, influyen, comunican. Es simplista y equívoco detenerse en un estilo o propuesta, en una sola manera de abordar esa difícil exploración de la materia (humana y no humana) que llegará a ser poema.

  • Subjetividad(es). En plural. Sin menoscabo de que cada uno/a pueda o quiera llevar la voz poética adonde crea conveniente. Todas las formas de enunciación tienen sentido y no seremos nosotros quienes juzguemos la pertinencia de lo que cabe o de lo que debe desaparecer.

  • Emoción(es). En plural. No codificadas, no predeterminadas en un calculado ejercicio de causa-efecto practicado desde las inevitables limitaciones del poeta sino trascendidas y reveladas junto a él en un proceso que hermana escritura y lectura, que convierte al lector en agente activo y co-productor de sentido.

  • Lector(es). Recepciones. Por todo lo anterior reivindicamos el respeto a la inteligencia y creatividad lectoras, a la libérrima capacidad de sorprenderse y sorprendernos de aquel que generosamente se acerca a un texto para darle vida; a su derecho inalienable de que nada ni nadie se haga garante ni faro de sus emociones, su criterio, su infinita libertad.

Así, queremos reivindicar la convivencia de poéticas, la pertinencia del debate crítico, la belleza de la pluralidad como alimento de lo creativo. Y rechazamos de manera frontal cualquier estrategia de apropiación, simplificación o reduccionismo literario.

Y para que así conste lo firmamos en Madrid a de mayo de 2011.

Quien desee firmar esta carta sólo tiene que enviar un correo a: firmas.cartabierta@gmail.com

lunes, 25 de abril de 2011

La noche de los libros en FNAC Callao

Recital de Poetas Latinoamericanos en Madrid, dentro del festejo de "La noche de los libros"

Miércoles 27 de abril 2011, a las 19:30
FNAC Callao (Preciados, 28, Madrid)

Participan:

Carlos Salem (Argentina)
Santiago Tena (Uruguay)
Giovanni Collazos (Perú)
Rosa Silverio (República Dominicana)
Lilian Pallares (Colombia)
Óscar Pirot (México)
Alexis Díaz Pimienta (Cuba)

*organizado y moderado por la poeta Rosa Silverio

lunes, 18 de abril de 2011

Sandra Santana: "Es el verbo tan frágil"


Sandra Santana. Es el verbo tan frágil (Editorial Pre-textos, España, 2008)


Imbuida en el riesgo y en lo sublime que precede a cada instante, la poesía de Sandra Santana puede definirse como una exquisita y aguda elaboración del enigma vital, en donde la voz despliega su red de huellas dactilares para descifrar los gestos frágiles de nuestra vida y catapultarlos, de forma diáfana y singular, hacia un delicado vértigo de la conciencia.


La escritura como diagnóstico, como desdoblamiento de pliegues ocultos y detalles ínfimos. Voz que se detiene ante una figura -la paladea-, que coquetea con el borde de un vaso de agua, que se incinera con el arder intermitente de un cigarro o que se cuestiona la habitabilidad del mundo.


Una constante y lúcida cadencia sintomática en donde la mutación del discurso puede apreciarse como el ensayo de un parte médico que la propia autora elabora para subrayar la vulnerabilidad del ser frente a la mirada del otro. Una óptica múltiple en donde el yo poético se descompone y acepta la presencia tácita e implícita de los lectores y de él mismo en el decurso de su trazo. En todo momento la palabra parece estar siendo sometida a un análisis de sus límites posibles detrás de cada acto o incertidumbre cognitiva . Su poesía se viste de composiciones afiladas que penetran con limpieza y precisión, como un bisturí que, al hendirse, no dejara rastro alguno sobre la piel, sino que provocara un lento e inminente sangrado interno: un vaciamiento de sí hacia sí.


La prosificación y el verso hilvanan las páginas intercalando sus alientos destellantes. El título de los capítulos que componen el libro, así como el de algunos poemas, guardan el tono de breves planteamientos filosóficos en donde de pronto brota la aparición del poema. Poesía que se despeña a partir de intensas apreciaciones y afinaduras de la mirada que mira lo que le es vedado al ojo. Poesía encasillada en la fragilidad de su verbo, el verbo vivir, el verbo con que escribimos a diario nuestros cuerpos en la página del día.


o. pirot

(Sandra Santana nos visitó hace unos días para participar en el ciclo mensual de poesía: El ojo en la cerradura, organizado por Lavarca Ebria)

viernes, 8 de abril de 2011

"Bestimenta" en Zaragoza


Mañana sábado 9 de abril tendrá lugar la lectura/presentación titulada "El hilo que urde a la bestia", con motivo de la presentación de los poemarios retales (I Premio Internacional de Poesía Joven Fundación José Hierro, 2011) de Sonia Bueno, y Bestimenta de O.Pirot.

Presentarán el acto los poetas Julio Espinosa Guerra y Eduardo Fariña.

Será en la Librería Antígona en Zaragoza.

martes, 5 de abril de 2011

Presentación Bestimenta en Embajada de México


Este miércoles 6 de abril a las 19:30 hrs presentamos "Bestimenta" en el Instituto de Cultura de la Embajada de México en España.

La cita es en : Calle Carrera de San Jerónimo, 46 (Metros Sevilla y Sol, Madrid)

lunes, 4 de abril de 2011

2 Instantes de la Presentación de "Bestimenta"


Giancarlo Gomero, Óscar Pirot, Rodrigo Galarza
en la presentación de "Bestimenta" (Librería Traficantes de Sueños)
02/04/2011
foto: Jorge "coco" Serrano



Recitando el poema "Tzitzimime"
foto: Jorge "coco" Serrano

jueves, 31 de marzo de 2011

Presentación de "Bestimenta"


Este sábado 2 de abril, a las 19:30 hrs, presento mi poemario Bestimenta. La cita es en la librería Traficantes de Sueños (c/ Embajadores 35, local 6, Madrid)
Habrá un poco de vino, un arañazo, un galope, un zumbido, un caracol de silencio y alguna que otra mordida...

lunes, 21 de marzo de 2011

Sobre el acto de leer



Leer implica involuntariamente una voluntad de contagio.

o. pirot

lunes, 14 de marzo de 2011

BESTIMENTA


Ya está "Bestimenta" (Papel de Fumar Ediciones, Madrid, 2011)
Ahora mismo puede encontrarse en la barra de la cafetería de "La Tabacalera" y pronto en librerías de Madrid y otras partes de España.
Y para información o envío a domicilio (sólo disponible en Madrid) puedes ponerte en contacto con:
papeldefumar@latabacalera.net

Bestimenta como máscara, como pudor, como vergüenza. Escritura de lo que se es, no diciéndose. Pasión, ternura, delicadeza, tacto y sentido: seducción: “La fealdad es el vestuario menos comprensible en el que se nos presenta la belleza”. Animal triste, ánima contemplativa. Monje que toca con sus dedos no el agua, sino su ebullición. Encuentro con uno mismo, con lo mismo. Enfrentamiento y aceptación, nunca sumisión, de lo que se es. Y amarlo.


Fragmento del prólogo (por Julio Espinosa Guerra)